miércoles, 23 de enero de 2013

“No hay que dilapidar las reservas del Central”


REPORTAJE A HECTOR VALLE, REFERENTE DEL PENSAMIENTO ECONOMICO HETERODOXO, SOBRE LAS TENSIONES CAMBIARIAS


El economista y director de YPF analiza las causas de la suba del dólar blue durante el verano y polemiza con quienes plantean, con mirada neoliberal, desde ceder a las presiones del mercado con una devaluación hasta aplicar medidas contractivas.
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-212447-2013-01-23.html
 Por David Cufré
Las tensiones cambiarias del verano llevaron a dirigentes de la oposición y economistas de la city a recomendar desde una devaluación hasta la aplicación de una política monetaria y fiscal contractiva. Contra ese discurso dominante, el economista Héctor Valle –también director de YPF por el Estado– defiende la estrategia oficial de controles a la venta de divisas y reclama no dar marcha atrás. Apunta que existen cuestiones a revisar, como la falta de abastecimiento de moneda extranjera a turistas que viajan al exterior, pero enfatiza que la pelea de fondo es otra: lograr una desdolarización de la economía que permita consolidar el desarrollo de un modelo productivo. En esta entrevista con Página/12, uno de los referentes de la heterodoxia económica advierte que detrás de los movimientos del dólar blue se montan maniobras desestabilizadoras con fines políticos.
–¿Se puede seguir con este esquema de un dólar paralelo con oscilaciones bruscas?
–En primer lugar quiero plantear una premisa: la administración cambiaria es una pieza central de la política económica. La tenencia de dólares para pagar los servicios de la deuda, para disponer de un nivel razonable de reservas con que atender los compromisos de importaciones, de remisión de utilidades y servicios es un prerrequisito para que este modelo funcione. Hay que descartar absolutamente que el Gobierno pueda y menos que quiera salir de un sistema de administración cambiaria como el actual.
–Las restricciones cambiarias buscaron detener la fuga de capitales. Ese objetivo se logró.
–Sí, la fuga se cortó abruptamente. También se perdieron los depósitos en dólares en caja de ahorro, pero el objetivo principal era evitar la sangría de reservas del Banco Central cuando la Argentina tenía que pagar 13 mil millones de dólares de deuda. Había que tomar decisiones drásticas frente a un sistema que permitía alegremente la fuga de capitales, porque cada persona podía ir y comprar dos millones de dólares en el mercado. Quizás es una medida que se tomó demasiado tarde, pero eso ya es contrafáctico. Lo cierto es que gracias a los controles, con toda la desprolijidad que se quiera plantear, la Argentina pudo atender sus pagos de deuda externa. Se pagaron 13 mil millones de dólares y las reservas cayeron sólo 2 mil millones. Algo de virtuoso tuvo ese sistema por más que ponga nerviosos a quienes están en la especulación financiera.
–Una de las críticas es que tuvo impacto en el nivel de actividad.
–Tuvo impacto en la construcción, que era obvio que iba a ocurrir, y en segundo lugar las restricciones a las importaciones afectaron más de lo necesario a la producción industrial. Este segundo tema se está corrigiendo casi en su totalidad. El primero está muy vinculado con valores culturales y con la necesidad de que existan alternativas de inversión en pesos.
–¿Es una situación de transición?
–Sin duda, estamos en una transición, pero sería terrible dar marcha atrás. En este punto la Argentina no se puede dar el lujo de dar marcha atrás y multiplicar los mercados o acelerar la devaluación o preocuparse por lo que dicen los medios ligados a la especulación financiera. Si estamos convencidos de estas políticas tenemos que perfeccionarlas, modernizarlas, generalizarlas, pero en ningún momento dar marcha atrás. No creo que ocurra, además.
–Esa transición, si el proceso resulta exitoso, llevaría a una desdolarización de la economía.
–La idea básica es desdolarizar la economía y disponer de los recursos en dólares para financiar grandes proyectos de inversión, así como antes se los dispuso para el desendeudamiento. Se comprobó que las reservas no desaparecieron, se comprobó que la Argentina es un país que paga sus deudas. Pero la Argentina todavía tiene que afrontar el tema del Club de París, tiene que enfrentar los temas del Ciadi, tiene permanentes desafíos que lo obligan a cuidar el nivel de reservas. Para mí, ése es el dato central de la política económica. Yo descarto que el Gobierno entre en el juego de a cuánto cerró el dólar blue, que ni siquiera se sabe cuál es la dimensión de ese mercado. Pero tiene un peligro potencial: qué va a pasar cuando haya que liquidar la cosecha y en qué medida puede haber una tentación de subfacturar exportaciones. Ahí los controles tienen que funcionar.
–¿Cuál es el motivo de la brecha entre el dólar oficial y el blue?
–Si es porque la gente que viaja al exterior no puede acceder fácilmente al dólar, bueno, ahí el Gobierno tendrá que revisar si la administración tributaria está funcionando con eficacia. En segundo término, si lo que ocurre es que hay una apuesta a que la Argentina va a perder el juicio contra los fondos buitre en Nueva York, en su momento se sabrá el resultado. Yo creo que lo que está detrás de esta movida es un proyecto desestabilizador del Gobierno que excede largamente la cuestión económica. Si efectivamente es así, como existe una legislación que castiga a la actividad especulativa, hay que aplicar la ley con todo rigor para reprimir este tipo de maniobras.
–Otros economistas agregan la hipótesis del atraso cambiario.
–Probablemente, pero hay que advertir que el conjunto de las monedas de la región se está apreciando y que la relación entre el peso y el real no varió significativamente. Puede haber algún atraso cambiario, pero no me parece que sea de la magnitud que justifique esta movida. Lo que sí hay es experiencia histórica de que cuando los gobiernos tratan de adaptarse o reconocer estas presiones cambiarias terminan volcándose a la política económica neoliberal, que es lo peor que nos puede pasar a los argentinos. En general los que están reclamando ceder a las presiones son personas vinculadas con aquel viejo proyecto. Lo peor que podemos hacer es dilapidar las reservas del Banco Central tratando de combatir la especulación contra el peso. Es preferible utilizar las herramientas que da la ley para castigarla. Intentar “sincerar” el tipo de cambio del mercado negro tendría un efecto devastador en términos de inflación y en términos de redistribución del ingreso en favor de los sectores más concentrados de la economía.
–¿Por qué?
–Porque los sectores más concentrados de la economía, por ejemplo los vinculados con la comercialización de granos, calcularon todas sus operaciones a un dólar de 4,80 y de pronto se encontrarían con que están vendiendo su producción a 7 pesos y pico. Tendrían una ganancia extraordinaria fruto de la devaluación, y siempre cuando alguien gana, sobre todo cuando son muy pocos, perjudica al conjunto de la población. Significaría, por otra parte, un brutal encarecimiento de las importaciones, con efectos inflacionarios, y un brutal encarecimiento de la deuda pública. Entonces el Estado caería en un déficit muy grave que nos llevaría al peor de los mundos.
–¿La tensión cambiaria seguirá hasta que se defina el juicio contra los fondos buitre?
–Creo que sí. Está ese factor y puede ser el del turismo, si es que no se está respondiendo a la demanda como corresponde. Cuando pase el verano y se vayan desbrozando las distintas cosas que rondan en torno del mercado del dólar, entonces creo que se verá que el meollo del asunto es una movida especulativa que tiene fuertes connotaciones políticas de carácter desestabilizador.
–Hay quienes proponen desdoblar el mercado de cambios y crear un dólar turista.
–No hay que crear un mercado de dólar turista ni convalidar la especulación financiera. No haber convalidado la especulación financiera en pesos o en dólares ha sido uno de los secretos del éxito del Gobierno en su política económica, entonces por qué va a dar marcha atrás ahora cuando es obvio que este valor del dólar blue no tiene ningún anclaje en la realidad. Eso no significa que no haya que seguir el tema con atención, más cuando a partir de febrero o marzo el Estado empieza a recibir los primeros ingresos correspondientes a la liquidación de las cosechas. Ese es un mercado no demasiado perfecto, controlado por un pequeño grupo de cerealeras y hay riesgos de subfacturación de exportaciones. Tenemos que estar preparados para que no ocurra.
–¿Cuáles serían las ventajas y desventajas de ir a un sistema de tipo de cambios múltiples?
–Hay una pésima experiencia en esa materia. La tendencia lleva a que el tipo de cambio se alinea con el mercado más caro, es inevitable. En todo caso ese desdoblamiento se puede hacer mediante la combinación de medidas fiscales. O sea, modificar la estructura de impuestos sobre la actividad involucrada para generar un tipo de cambio diferenciado. Las retenciones son un típico mecanismo de desdoblamiento, los impuestos sobre las importaciones también. Uno puede hacerlo por esa vía. También puede crear un impuesto extraordinario al turismo, si quiere. O puede poner un impuesto extraordinario a la transferencia de utilidades. Por esa vía es mucho mejor que fijar tres o cuatro tablitas cambiarias, porque eso en la experiencia argentina demuestra debilidad del Gobierno –exista o no– para manejar la política cambiaria. Entonces todas las operaciones se terminan acomodando al valor más alto.
–Economistas de la city y dirigentes de la oposición aseguran que la escalada del dólar paralelo también responde a un aumento de la emisión. ¿Cuál es su lectura?
–La emisión lo que hizo fue convalidar los aumentos de precios que se originaron por las distorsiones productivas que aún tiene el país. Lo que sí es cierto es que la oferta de opciones de inversión en pesos es insuficiente, entonces alguna parte de los pesos va a la compra de dólares. Pero no nos engañemos. El movimiento es básicamente especulativo. Si vamos a mirar por el lado de que existen pesos disponibles para comprar dólares, siempre existieron esos pesos. Hoy hay un factor perverso, un factor tóxico, que es la especulación. No hay que ocultar la verdad objetiva. Si hubiera una política monetaria contractiva igual habría pesos que irían al mercado cambiario, pero además tendríamos desequilibrio de las cuentas públicas y menor financiamiento para las empresas. Eso generaría recesión, y entonces el refugio sería el dólar porque no habría opciones de inversión. Los grandes shocks devaluatorios que hemos tenido en la Argentina fueron en momentos de recesión, no en etapas de expansión o de estabilidad económica como ahora.
–El ejemplo más cercano es 2001.
–Poner la discusión en términos de que existe demasiada plata suelta buscando donde colocarse es infantil. Acá lo que hay es una movida especulativa fuerte con un contenido político indudable dirigido a desestabilizar al Gobierno. Se puede desestabilizar al Gobierno con tapas de Clarín, con denuncias falsas de Carrió, pero también se puede desestabilizar sentando las condiciones para que no podamos recibir todo el ingreso originado en las exportaciones de esta cosecha. Es así.
–¿Cuáles serían opciones de inversión en pesos que permitan preservar el valor de los ahorros?
–Acá hay que entender que la pesificación ha llegado para quedarse. No habrá marcha atrás en la comercialización de bienes o inmuebles en pesos. Entonces es cierto que resulta insuficiente la cantidad de opciones para que el ahorrista pueda invertir en pesos. La experiencia del bono para el financiamiento de YPF que se colocó en el mercado minorista es muy interesante en ese sentido. Demostró cómo la gente responde tomando un papel en pesos cuando aparece una inversión atractiva. Creo que ese ejemplo habría que replicarlo para el conjunto de los grandes proyectos que están en el país. Por ejemplo Atucha, las centrales hidroeléctricas, la renovación ferroviaria, el plan de viviendas. Hay un montón de iniciativas estratégicas que podrían obtener este tipo de financiamiento.
–¿Sería una forma de reactivar el mercado inmobiliario?
–Claro, porque efectivamente el que vende una casa en pesos necesita una opción en pesos más atractiva que guardar los dólares en la caja de seguridad.

martes, 22 de enero de 2013

LA HISTORIA DEL FUNCIONARIO CHILENO QUE ENCONTRO EL CUERPO DE VICTOR JARA



“Me costó reconocerlo, estaba golpeado”

El cuerpo del cantante popular chileno pudo ser rescatado luego de su asesinato. Un empleado, simpatizante de la izquierda, y su esposa Joan pudieron sacarlo de la morgue donde lo tenían los militares como NN.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-212332-2013-01-22.html
 Por Christian Palma
Desde Santiago
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Miguel Vázquez, remitió ayer a la Corte Suprema la solicitud de extradición desde EE.UU. de Pedro Barrientos, procesado como autor del homicidio de Víctor Jara, ocurrido el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Nacional de Chile a sólo cinco días del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet. Barrientos fue procesado el 28 de diciembre pasado, junto a otras siete personas, por la responsabilidad en el homicidio del popular artista y dramaturgo.
Tras el bombardeo a La Moneda y la muerte de Salvador Allende, unos 500 profesores y estudiantes se atrincheraron en la Universidad Técnica del Estado (hoy Usach). Entre ellos Jara, que daba clases ahí. No resistieron mucho. Hubo muertes y a los detenidos se les llevó al Estadio Chile. Jara estuvo cuatro días preso, donde fue duramente torturado. Incluso sufrió la fractura de sus manos a culatazos. “Toca la guitarra ahora”, le habrían dicho sus captores. El cuerpo de Jara fue encontrado unos días después fuera del Cementerio Metropolitano por Carabineros que lo trasladaron como N.N. al Instituto Médico Legal.
En ese lugar parte la historia de Héctor Herrera. El ex funcionario del Registro Civil tiene hoy 62 años y reside en Francia. De visita en Chile, conversó con Página/12 y contó detalles de cómo, entre cientos de muertos, encontró a Jara, avisó a su esposa Joan Turner, la esposa inglesa del cantautor, lo sacaron arriesgando sus vidas de la morgue y lo enterraron en un nicho anónimo en el Cementerio Metropolitano.
–¿Qué hacía usted el 11 de septiembre de 1973?
–Tenía 23 años y trabajaba como administrativo, haciendo las cédulas de identidad en el Registro Civil. Retomé mi trabajo el 15 de septiembre, antes no pude por el toque de queda. Ese día, un militar habló desde arriba de un camión y gritó: “Se acabó la política, ahora se trabaja”. Pidió voluntarios para ir al Servicio Médico Legal (morgue), me llevaron a mí y me cagaron la vida. Nos dieron las instrucciones: tomar la altura, peso, sexo, color de piel y ojos de los muertos que llegaban por montones. Además marcábamos las diez huellas digitales. Trabajamos en el estacionamiento del SML al aire libre. Llegaban camiones y tiraban los cuerpos al suelo. Nosotros los poníamos en línea. Estaban con heridas de todo tipo y había mucha sangre. Había varias mujeres muertas, incluso una de ellas estaba con su bebé. La gente tenía los ojos abiertos y amarrados por alambres. Todos tenían los puños cerrados. Costaba abrirles las manos. Una vez que se fichaban, los cuerpos se entregaban al departamento de dactiloscopia para identificarlos. Ahí les perdía la pista.
–¿Cómo reconoció a Víctor Jara?
–Lo vi en 1972 en un festival de teatro en el centro de Santiago. Un amigo chilote que trabajaba en la morgue me avisó que estaba entre los muertos. Era de día, pero el patio estaba en penumbras. Me costó reconocerlo. Estaba lleno de tierra y con muchas heridas. El pelo lo tenía pegoteado con sangre y tierra, y la cara estaba desfigurada por los golpes. No estaba seguro. Anoté sus datos, pero decidí guardar su ficha. No la entregué. Le cuento a una amiga en dactiloscopia. Ella sabía que yo era cercano a la Unidad Popular y allendista. A la hora del café, le pasé la tarjeta de Víctor por debajo de la mesa. Le dije: “No hay que avisar a los milicos sino a su familia, para sacarlo de ahí”. La chica me confirmó que era Víctor. Busqué su informe, me doy cuenta de que era casado con Joan y que la dirección de ambos coincidía. Quise ir a su casa, pero me pilló el toque de queda. Le conté a mi familia y al otro día, 19 de septiembre, parto a primera hora a la casa de los Jara. Tomé varios buses, era lejos. Desde una ventana aparece Joan preocupada, y me presento. Me hace pasar. En el living estaban sus hijas. Una de ellas cortaba fotos de su padre: “Usted lo conoce”, me preguntó. Joan pensaba que yo le traía un mensaje de Víctor. Le conté la verdad, me tomó las manos y lloró junto a mí. Eso me hizo reaccionar y decido ayudarla, a sepultarlo antes de que los milicos se enteren de quién es.
–¿Usted arriesgó su vida?
–Sí. Salimos de su casa en una camioneta pequeña, llevaba en sus manos un poncho andino. Llegamos a la morgue. Había militares en la entrada. Me hicieron pasar y dije que Joan era funcionaria. Ella se sobrecogió con el espectáculo de muertos. No estaba el cuerpo de Víctor en el lugar donde lo dejé. Pregunté a otro funcionario, subimos una escalera llena de cadáveres en el suelo. Unos 30 cuerpos más allá estaba Víctor vestido con la misma ropa: jeans, camisa azul y una campera de mala calidad que alguien se la prestó porque le quedaba chica. Joan lo ve. Lloró en silencio, no gritó. Lo abrazó y acurrucó. Trató de limpiarlo un poco. Yo vigilaba; si nos pillaban, no sé qué nos hubiera pasado. Rápidamente hago los trámites legales. Después de varios minutos me dan el certificado para sacar el cuerpo, pero no había plata para comprar un ataúd. Joan se acuerda de un amigo que vive cerca de ahí, y lo ubicamos. Se llama Héctor, como yo. El tipo llega a la morgue y ambos lloran abrazados. Compramos el ataúd. Todo en la más absoluta discreción. Ahora necesitábamos un carro de mano para trasladar el ataúd dentro del cementerio, que quedaba cerca de ahí. Le cuento a otra funcionaria del recinto que queremos enterrar a Víctor, la señora me hace una seña como de una guitarra. “Sí”, le respondo. “No le diga a nadie, pero a las 14.30 tres sepultureros lo esperarán en la entrada y lo ayudarán con el carrito”, me dice. Me da un papel especial. Todo listo. Volvemos a la morgue por el cuerpo, pero otra vez no estaba. Lo ubicamos. Estaba desnudo, listo para la autopsia. Logramos sacarlo de ahí y lo metimos desnudo al ataúd. No había tiempo. Lo cubrimos con el poncho andino, metimos su ropa doblada y lo amortajamos. En una sala contigua lo velamos con cuatro horribles ampolletas que apenas alumbraban. Joan estuvo a solas unos minutos. Subimos el ataúd a la camioneta y salimos. Justo aparece un camión militar con más muertos. No querían retroceder y ahí Joan hace su primera acción dura, con las manos les dice que se corran, que teníamos prioridad y los milicos retroceden. Salimos. Llegamos al cementerio. Ibamos Joan, Héctor, yo y el sepulturero que tiraba el carro. No llevábamos flores. Caminamos hasta el fondo del cementerio.
Llegamos al humilde sitio que pudimos comprar. El espacio para Víctor quedaba arriba de una hilera de seis nichos. Entre los cuatro subimos el ataúd. Nos costó mucho, estaba muy pesado. En ese momento, el sepulturero toma una corona fresca de otro entierro y la pone en el lugar de Víctor. Ahí recién me quebré y solté el llanto. Joan me abraza y me dice: “Este no es el momento para acordarnos de Víctor, debes recordarlo cantándole a Chile”. Nos fuimos en silencio. Justo estaban enterrando a un militar de rango. Tenía muchas flores, había mucha gente. Me dije: “Por Dios, dos muertos por bando para qué, por qué”. Me fueron a dejar a casa, ahí en la población Conchalí. No nos vimos en años con Joan. Yo, después de estar varias veces preso por mi pasado UP, me fui exiliado a Francia. Los milicos me acusaban de falsificar cédulas para que más gente votara por Allende. Yo jamás falsifiqué algo. Nunca.
@chripalma

lunes, 21 de enero de 2013

LA ESQUIZOFRENIA MEDIÁTICA


La esquizofrenia mediática, la democracia y la disputa por el sentido

Info News
Info News
Por: 
INFOnews
http://www.infonews.com/nota.php?id=117800&bienvenido=1

La esquizofrenia de los medios de comunicación concentrados y hegemónicos de nuestro país se ha convertido en un insólito dato de la cambiante realidad nacional. De la noche a la mañana, y antes de que tuviéramos tiempo siquiera de darnos cuenta de lo que estaba sucediendo, la mayoría de los argentinos, entre incrédulos y complacientes lectores de las “verdades reveladas” que día tras día suelen escupir las rotativas de tan insignes diarios portadores del gen de la “libertad de prensa y de información” contra el virus de “la censura y el autoritarismo oficial”, nos enteramos de que no sólo el país ya no estaba “aislado del mundo”, girando en la noria de su propia autorreferencialidad provinciana, incomunicado con lo real del planeta y lejos de todos los mercados y de las “extraordinarias oportunidades” que el Gobierno desaprovecha a manos llenas, sino que era el centro de casi todas las preocupaciones del Imperio.

A través de las coberturas “objetivas y neutrales” del diario El País de España, una de las sedes centrales de la oposición mediática, verdadera usina que alimenta a nuestros periódicos “independientes” siempre atentos a sus reflejos de receptores colonizados, descubrimos, azorados, que la Argentina es el centro del mundo y que los 250.000 cables filtrados de la diplomacia estadounidense, si bien se referían, la abrumadora mayoría de ellos, a geografías muy distantes de la nuestra, en el fondo no hacían más que hablar de nosotros y, claro, de Néstor y Cristina Kirchner, pareja demasiado cara a los sentimientos corintelladistas de los informantes de la embajada gringa, asiduos lectores, por otra parte, de la revista Noticias y de las espléndidas, amplias y mesuradas columnas dominicales de Joaquín Morales Solá y de su compañero de página el insigne demócrata Mariano Grondona (de reojo, y quitándoles tiempo a sus ajetreados días, leían a los intachables columnistas de Clarín y de Perfil mientras repasaban las páginas, entre grotescas y absurdas, del libro, si vale tal calificativo, de Sylvina Walger dedicado a Cristina Fernández). ¿Estaremos ante una gigantesca estafa a los contribuyentes del país del Norte, siempre tan celosos desde los días de su independencia, de lo que el Departamento de Estado hace con su dinero, al comprobar que la mayoría de los cables sobre nuestro país parecen sacados de las charlas de quincho, de alguna reunión de consorcio de country o del correo de lectores de La Nación? Paupérrimos informes que delatan la mediocridad de los diplomáticos y, perdón por usar una palabra antigua y no muy simpática pero que parece caerles como anillo al dedo, el cipayismo de nuestros diarios de mayor circulación y de sus cadenas repetidoras de radio y televisión. Raro, que en tantos cables, no aparezcan los intentos de golpe en Venezuela o en Ecuador, ni el que triunfó en Honduras. Lo importante, como siempre, no es material para los giles, perdón, quise decir para los lectores.

La Argentina, para delicia de la autoestima nacional (bien diferente a aquella otra a la que hizo mención el presidente Lula al hablar de lo que los argentinos le debemos a Kirchner), no sólo no está aislada del mundo como creíamos leyendo y escuchando a tantos periodistas “serios, inteligentes y estupendamente bien informados”, de esos que hablan el lenguaje de la gente, sino que es el centro de las obsesiones imperiales además de ocupar, para algunos españoles, un lugar exponencialmente más significativo que el conflicto de Medio Oriente, los acontecimientos de Irak y Afganistán, la derrota electoral de Obama y las preguntas inquietantes de quién es el verdadero perjudicado ante tamaña filtración, o, más cerca de los propios españoles tan interesados en lo que sucede en nuestras tierras, las dimensiones colosales de la crisis económica que hoy golpea con fuerza inusitada a Grecia, Irlanda, Portugal y España y que amenaza con extenderse a otros países del viejo continente que parece más viejo que nunca.

Parecería que a los funcionarios de la diplomacia estadounidense les importa mucho más el chismoseo argentino, las charlas de peluquería de Barrio Norte, lo que se dice entre bocadillo y bocadillo en el Jockey Club o en oscuras reuniones de empresarios, que la profundización de una crisis global que tiene en vilo a las principales economías del planeta y, en primer lugar, a la propia. ¿Será que la Argentina es más importante para los intereses yanquis que China o Irán? ¿Y dónde quedó el encriptamiento kirchnerista? ¿Tan importante era la Argentina que no nos habíamos dado cuenta porque estábamos fuera del mundo? Extraña vicisitud psicológica la de cierta prensa corporativa que, además de concentrar monopólicamente poder y recursos, parece concentrar estupidez a manos llenas. ¿Será que considera que sus lectores están a la altura de su cortedad? ¿Habrá alguna complicidad en sus giros lamentables e impresentables y su representación del lector medio como una suerte de bobalicón irredimible? Supongo que muchos lectores de La Nación y Clarín, avezados hermeneutas de sus titulares y de los artículos de sus principales escribas, estarán comenzando a sospechar de esta gigantesca tomadura de pelo. Dios, lo sabemos desde hace algún tiempo, no es argentino, ni para el mal ni para el bien, pese a que entre El País, el diario “noble” y nuestra “tribuna de doctrina”, intentan hacernos creer, nuevamente, que el cielo o el infierno se encuentran en medio de nuestras pampas.

Del mismo modo que se desvanecieron en el aire, y con rapidez inesperada, otras “operaciones” soñadas como el principio del fin de la bestia negra kirchnerista, la apropiación en clave argentina de los miles de cables lanzados hacia todas las latitudes y a través de los cinco principales diarios del mundo muy sospechosamente por WikiLeaks, será, qué duda cabe, otra ave de paso en la estrategia, cada día más impresentable y bizarra, de nuestros escribas profesionales. En esta ocasión desnudaron su profundo y esencial ADN colonizado, su predisposición sustantiva a leer la realidad a través de lentes prestadas por quienes sólo se ocupan de defender sus propios intereses, sean estos los del país del Norte o los que defiende el grupo Prisa desde España. Lo demás, como suele decirse, pertenece a la ficción o a las escrituras canallas de ciertos medios de comunicación.

Lo dice con humor crítico Eduardo Aliverti en su columna de Página 12 cuando señala que nuestros tanques mediáticos están cayendo en estrategias absurdas y rayanas en la imbecilidad, porque “¿en qué cabeza de cuál enajenado de la realidad puede caber no darse cuenta de que provocan la antítesis de lo deseado? Si titulan y agrandan que los yanquis están turbados por el estado psíquico de Cristina; si esparcen que el otrora ‘matrimonio presidencial’ se defecó en los consejos imperiales; si aluden a una España inquietada por la corrupción kirchnerista, en el exacto momento en que España revienta, entre otras no muchas cosas, por el pus de su venalidad empresarial, ¿cómo hacen para no percatarse, por si fuera poco en medio de un pico de popularidad cristinista, de que procediendo así son los mejores propagandistas gubernamentales? ¿Cómo hacen? ¿Dónde viven? ¿Es posible que las necesidades de virulencia corporativa, para enfrentar a un gobierno que les jodió intereses, alcance el límite de joderse a sí mismos por enceguecimiento inercial?”. Dentro de la visión esquizofrénica de la realidad eso y más es posible. El odio, la ceguera, la vieja impunidad de la que gozaban para hacer y deshacer a su antojo comenzó a cambiar y a confundirlos más y más. No es fácil descubrir que algo diferente ha sucedido y que la homogeneidad discursiva ya no funciona y que se van abriendo brechas cada vez más significativas en el interior de una sociedad que ya no responde a la monotonía de una visión obsesionada con horadar al Gobierno. El sentido común que funcionó durante mucho tiempo en consonancia con la corporación mediática comenzó a desequilibrarse y a producir otras alternativas que vuelven cada vez más inviable la construcción de un relato brutalmente sesgado.

Es saludable reconocer que esa monotonía ya no logra expandirse sobre la conciencia social. Estos últimos años han sido intensos y decisivos allí donde se han podido poner en discusión cuestiones fundamentales que han tendido a redefinir áreas centrales de la propia vida democrática. Uno de esos debates que alteró profundamente cierta inercia que venía condicionando desde hace muchos años la circulación más libre e igualitaria de la palabra y la imagen fue, sin dudas, el que culminó con la promulgación de la ley de servicios audiovisuales, ley que contribuyó a quebrar el muro de la univosidad ideológica que presentaba el universo mediático argentino habilitando otras miradas que han posibilitado que millones de ciudadanos puedan acceder a perspectivas múltiples y diversas. Estalló la hegemonía que, con variantes menores, vino dominando la realidad argentina desde hace muchas décadas, y en el interior de ese estallido lo que también quedó deshabilitada fue la impunidad narrativa con la que solían bombardear a la población y, en particular, a las clases medias.

Contra esa violencia retórica comenzó a rebelarse un país que si bien sigue teniendo problemas irresueltos y zonas opacas, va descubriendo que el presente no se parece en nada a lo que intentan hacerle creer los grupos hegemónicos. Un país que sigue debatiendo cuestiones fundamentales y que sabe que para expandir todavía más la democracia es fundamental avanzar hacia una mejor distribución de la riqueza al mismo tiempo que se asume un combate de frente contra toda forma de impunidad, sea la mediática o la de aquellos que intentan quitarles sus tierras ancestrales a los pueblos originarios. La democracia, su continua reinvención, supone entrelazar las distintas reivindicaciones y derechos para seguir haciendo visibles a los invisibles de la historia. Seguimos instalados, como en otros momentos clave de nuestra historia, en la disputa decisiva por el sentido. Algo del deslizamiento esquizoide de los medios corporativos va mejorando las posibilidades de un relato matricialmente democrático y emancipador.



martes, 15 de enero de 2013

LA "PRIVATERÌA"


Privatización y piratería

 Por Boaventura de Sousa Santos *
El término “privatería”, que combina las palabras privatización y piratería, fue acuñado por un gran periodista brasileño, Elio Gaspari, y popularizado por uno de los mejores periodistas de investigación de Brasil, Amaury Ribeiro Jr. El libro de este último, La privatería tucana (San Pablo, Geraçao Editorial 2011), un best-seller, relata con gran solidez documental el ruinoso proceso de privatizaciones llevado a cabo en Brasil durante la década de 1990. La investigación, que duró diez años, no sólo denuncia el “salvajismo neoliberal de los ’90” que diezmó el patrimonio público brasileño, dejando al país más pobre y a los ricos más ricos, sino que también establece de manera convincente la conexión entre la corriente privatizadora y la apertura de cuentas secretas y sociedades fantasma en paraísos fiscales del Caribe, donde se lava el dinero sucio de la corrupción, las comisiones ilegales y los sobornos recaudados por intermediarios y facilitadores de negocios. Aconsejo la lectura del libro a quienes no se conforman con el argumento del “interés nacional” para legitimar el despilfarro de la riqueza de Portugal que está en curso, a todos los dirigentes políticos que se sienten perplejos ante la rapidez y la opacidad con que se producen las privatizaciones, y a los miembros del Ministerio Público y a los investigadores judiciales, por sospechar que van a tener mucho trabajo por delante si tienen los medios y el coraje.
Las privatizaciones no son necesariamente “privatería”. Sólo lo son cuando los intereses nacionales son dolosamente perjudicados para permitir el enriquecimiento ilícito de quienes, en posiciones de autoridad o favor político, comandan o influyen en las negociaciones y las decisiones en favor de intereses privados. Las privatizaciones no tienen nada que ver con la racionalidad económica. Son el resultado de opciones ideológicas ofrecidas por discursos que esconden sus verdaderas motivaciones. En Brasil, el discurso fue el de transformar las privatizaciones en una “condición para que el país entrara en la modernidad”. En Portugal, el discurso es el del interés nacional –tutelado por la troika– por reducir la deuda y mejorar la competitividad. En ambos países, la motivación real es crear nuevas zonas de acumulación y lucro para el capital. En el caso portugués, esto pasa por la destrucción tanto del sector empresario del Estado como del Estado social. En este último caso, sobre todo, se trata de una opción ideológica de quienes utilizan la crisis para imponer medidas que nunca podrían legitimar por la vía electoral. Para tener una idea de la carga ideológica detrás de las privatizaciones en Portugal, supuestamente necesarias para reducir la deuda pública, basta leer el presupuesto para 2013: los ingresos totales por privatizaciones, de 2011 a 2013, serán 3700 millones de euros, es decir, menos del 2 por ciento de la deuda pública...
La “privatería” tiende a ocurrir cuando se trata de procesos masivos de privatizaciones. Joseph Stiglitz acuñó un ácido neologismo para definir la ola privatista que avasalló las economías del tercer mundo en los años ’80 y ’90: “briberization” (del inglés bribery, “soborno”), un término cuyo significado se aproxima al de “privatería”. En el caso portugués, la tutela externa, que obliga a privatizar lo más rápido posible, favorece las ventas con rebajas y, con ello, las oportunidades de compensación especial en ganancias ilícitas para quienes las hacen posibles. Como la corrupción no tiene una infinita capacidad de innovación, es previsible que mucho de lo que ocurrió en Brasil esté pasando en Portugal. Es preocupante que algunos nombres relacionados con la corrupción en Brasil, algunos ya condenados, aparezcan en las noticias de las privatizaciones en Portugal.
La “privatería” se produce a través de la articulación entre dos mundos: el mundo de las privatizaciones (conseguir condiciones particularmente favorables para los inversores) y el submundo de la corrupción (lavar dinero de las comisiones ilegales recibidas). En lo que respecta al primer mundo, algunas de las estratagemas de “privatería” incluyen crear en la opinión pública una imagen negativa de la gestión o el valor de las empresas estatales; hacer inversiones o subir los precios de los servicios antes de subastarlos; absorber deudas para volver más atractivas a las empresas o permitir que las deudas sean contabilizadas sin una cuidadosa definición de su monto y sus condiciones; definir parámetros que beneficien al candidato que se pretende privilegiar y que, idealmente, lo transformen en candidato único; pasar ilegalmente información estratégica con el mismo objetivo; confiar en servicios de consultoría, haciendo la vista gorda ante posibles conflictos de intereses; permitir que los compradores, en lugar de aportar capital propio, asuman préstamos en el exterior que terminarán incrementando la deuda externa; permitir que los fondos públicos sean usados para alienar el patrimonio público en favor de intereses privados.
El submundo de la corrupción reside en el lavado de dinero. Se trata de la transferencia de dinero de las comisiones a los paraísos fiscales, mediante la creación de empresas offshore (de hecho, nada más que cajas postales), donde los verdaderos titulares de las cuentas desaparecen bajo el nombre de sus apoderados. Allí llega el dinero, reposa y, después del lavado, es repatriado para inversiones personales o financiamiento de los partidos.
* Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y Wisconsin (Estados Unidos).
Traducción: Javier Lorca.

lunes, 14 de enero de 2013

LAS TÉCNICAS AVANZADAS DE LA CIA


John Brennan, Sami al-Hajj y la tortura de Guantánamo

Amy Goodman
Democracy Now! (Español)*
Prisioneros en el campo de detención de Guantánamo. WIkipedia.
Exige coraje el ir a una zona de guerra por voluntad propia, armado con un micrófono y una cámara, como periodista. Eso es lo que se disponía a hacer en diciembre de 2001 el camarógrafo de Al-Jazeera Sami al-Hajj al ingresar a Afganistán desde Pakistán para cubrir las operaciones militares que desarrollaba Estados Unidos en el lugar. Si bien a su compañero de trabajo se le permitió el ingreso, al-Hajj fue arrestado en lo que se convertiría en una angustiosa y escalofriante odisea que duraría casi siete años.
La mayor parte de ese tiempo la pasaría como el prisionero número 345, único periodista detenido en la prisión de Guantánamo. Cabe aclarar que nunca se presentaron cargos en su contra. Al-Hajj se encuentra en libertad en este momento, de regreso a su puesto de trabajo en Al-Jazeera y junto a su familia.
Sus recuerdos de los horrores vividos durante el período de detención bajo custodia de Estados Unidos deberían ocupar un lugar central en las deliberaciones que se llevarán a cabo próximamente de cara a la confirmación del nombramiento de John Brennan, elegido por Obama como nuevo Director de la CIA . Han pasado once años desde la apertura de la prisión de Guantánamo y cuatro años desde que el Presidente Obama prometió clausurarla en el correr del siguiente año.
Baher Azmy, director legal del Centro por los Derechos Constitucionales habla sobre la importancia de que Sami al-Hajj pueda relatar ahora lo sucedido. “La historia de al-Hajj habla con mucha elocuencia acerca de lo que han sufrido cientos de detenidos que no pueden contar su historia. Al-Hajj habla con mucha elocuencia, pero quien lo escucha debe tener en cuenta que no se trata de un caso excepcional. Dejando de lado el hecho de que su caso fue reivindicado por tratarse de un periodista de Al-Jazeera, la brutalidad que padeció en Afganistán, el hecho de que se le impidiera ingresar por motivos políticos o por haber caído como víctima de un cazador de recompensas, la arbitrariedad de su detención en Guantánamo y la brutalidad con la que fue tratado allí, es una historia que podrían repetir cientos de veces personas que poseen voces más suaves o menos elocuentes que la suya.”
Estuve con Sami al-Hajj el mes pasado en la sede de Al-Jazeera en Doha, Qatar. Actualmente dirige la oficina de derechos humanos y libertades públicas de la red. Alto y distinguido con su túnica blanca, vestimenta común para los hombres en Qatar, al-Hajj me contó, en su mejor inglés, lo que tuvo que resistir.
“Me llevaron al aeropuerto de Kandahar junto a otras personas. Pasamos cinco meses en Kandahar. Y allí en Kandahar comenzaron a interrogarme, me preguntaron todo acerca de mí, desde el comienzo, desde que nací hasta que me arrestaron.” Con grilletes y encapuchado lo empujaron del avión de transporte, cayó y se quebró la rótula contra el asfalto. A pesar de eso, igual lo obligaron a caminar hacia un edificio donde había gente gritando. Lo ubicaron en el centro de un círculo formado por soldados estadounidenses que le apuntaban a la cabeza.
Quienes lo interrogaban creían que había filmado la última entrevista conocida con Osama bin Laden. Sami Al-Hajj afirma haberles dicho: “Les dije: ‘No soy la persona que filmó a Osama bin Laden porque en ese momento yo estaba en Doha. Mi pasaporte dice eso, y los pasajes también dicen eso. No soy la persona que buscan. Y no tendría miedo de decir que filmé a Osama bin Laden. Es mi trabajo, es lo que hago. Si en este momento tuviera la oportunidad de filmar a Osama bin Laden, lo haría sin remordimientos porque es mi trabajo.” Al-Hajj dice que sus captores reconocieron que tenían al camarógrafo equivocado y prometieron liberarlo. Sin embargo, permaneció en una prisión bajo custodia de Estados Unidos en Kandahar durante cinco meses.
El 13 de junio de 2002, le colocaron grilletes, lo encapucharon y lo llevaron en avión, según piensa, junto a otras 40 personas, a Guantánamo. Durante el viaje, se les negó comida, agua y acceso a los baños. Además, se los golpeaba si intentaban dormir. En Guantánamo, continuaron los interrogatorios.
“Me dijeron que mi historia estaba limpia, que no tenía nada, pero dijeron: ‘Ahora estás en Guantánamo y esperamos la decisión que tome el Pentágono para liberarte. Hasta que llegue ese momento, queremos que tengas paciencia y que cooperes con nuestra gente.’”
Quedó claro lo que sus captores querían decir con “cooperar”: “Me dijeron: ‘Tenemos entendido que quieres estar de nuestro lado, trabajar con nosotros’. Y empezaron a ofrecerme la nacionalidad estadounidense y hacerse cargo de cuidar a mi familia si trabajaba con ellos en la CIA . Debía continuar con mi trabajo en Al-Jazeera y enviarles información acerca del vínculo entre Al-Jazeera y al-Qaida y los terroristas y algunas personas de Medio Oriente. Por supuesto que me negué a hacerlo. Les dije: ‘Soy periodista y moriré siendo periodista.’”
Sami al-Hajj afirma haber sido torturado en repetidas oportunidades. Finalmente, inició una huelga de hambre de más de 400 días y, como respuesta, fue dolorosa y violentamente alimentado a la fuerza. No limpiaban los tubos entre prisionero y prisionero, por lo que estaban cubiertos de sangre.
John Brennan fue director del Centro Nacional para la Lucha contra el Terrorismo durante la presidencia de George W. Bush y se dice que fue la primera elección del Presidente Obama para dirigir la CIA . Brennan dejó de ser considerado para el cargo debido a las quejas existentes respecto a que había apoyado públicamente las políticas de la CIA conocidas como “técnicas avanzadas de interrogatorio” y “rendición extraordinaria”. Ahora que están por comenzar las audiencias para su confirmación como director de la CIA en el Senado, es importante pensar en el significado real de las expresiones “interrogatorio avanzado” y “rendición”. Es importante tener presente la historia de Sami al-Hajj.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2012 Amy Goodman
*Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Carta de ciudadanía



POR DANTE AUGUSTO PALMA
09.01.2013
        

La carta que la Presidenta CFK envió al actor Ricardo Darín como modo de respuesta al interrogante público que éste había planteado acerca del origen del patrimonio millonario de la familia Kirchner, generó un revuelo propio de los tiempos estivales en los que las noticias de relevancia son llevadas a un segundo plano en detrimento de informes en los que nunca faltan glúteos turgentes ni agua salada.

 Como ocurre cada vez más a menudo, las redes sociales y, en especial twitter, replicaron la agenda de los medios tradicionales y pusieron a millones de argentinos a debatir a partir de dos slogans en forma de lo que en la jerga se conoce como hashtag: #TodosConDarin y #RicardoClarin. Se sigue de esto que no había demasiado lugar para los matices. Los kirchneristas utilizaron ingeniosamente la sonoridad del apellido del protagonista de Nueve Reinas para vincularlo con los intereses que están detrás de la amplificación de sus declaraciones. Por su parte, los antikirchneristas salieron a hacer causa común con Darín buscando también una polarización, pues de lo que se trata es de sumar adeptos como sea aunque esto no genere más que un conato de Armada Brancaleone.
 La carta abunda en tópicos habituales de los discursos que CFK transmite desde su atril: la crítica a la cobertura de los medios (que en este caso le sirvió, de paso, para denostar a Daniel Scioli, quien a pesar de gozar de una cuantiosa fortuna no es tapa de ningún diario); una aclaración respecto de ese cliché que confunde “reconciliación” con “acuerdo de impunidad” e incluso algún párrafo acerca de la etimología del término “tolerar”. No faltó la mención a la libertad de prensa, latiguillo de periodistas opositores y claques de la oposición, y, en forma irónica, una posdata en la que se quiere mostrar a un Darín comprometido con el modelo existente hasta el año 2003.
Pero dado que estos aspectos no son novedosos me gustaría profundizar en otros puntos que se siguen de esta carta. El primero de ellos, para seguir el orden expositivo, aparece como emergente del contenido de la misma. Se trata de aquel párrafo en el que CFK le recuerda a Darín aquel inolvidable caso de la camioneta ingresada al país con una franquicia especial para discapacitados. En aquel momento, 1991, la Justicia actuó y procesó al actor pero los tiempos se alargaron y la causa prescribió. Sin embargo, la Presidenta le recuerda que los jueces aclararon que “debe descartarse bajo todo punto de vista la buena fe de la compra” y que el actor “tuvo una actitud claramente responsable”.
 En lo que a esta nota compete, el caso de la camioneta y la culpabilidad de Darín al respecto es un elemento secundario pero es el dato que permite reflexionar acerca del costo de la intervención pública y de la enquistada imagen del sentido común que traza un hiato insalvable entre ciudadanos comunes y dirigentes políticos. Dicho de otro modo, CFK le advierte a Darín que si se decide levantar el dedo e inmiscuirse en asuntos públicos, es mejor no andar flojo de papeles. Lo dice, me da la sensación, más como ciudadana que como presidenta en una reacción humana, demasiado humana pero también política, demasiado política. Pues si no pareciese que los únicos que tienen obligaciones ciudadanas son los funcionarios. En otras palabras, lo que creo que debe seguirse de la referencia que hizo la Presidenta al caso del contrabando de la camioneta es que ciudadanos somos todos y cada uno desde su lugar debe realizar su aporte. No olvidemos que la clase política argentina y mundial no es producto de la generación espontánea y refleja simplemente lo que es cada una de las sociedades. En esta línea, es verdad que “desde arriba” hay que dar el ejemplo porque la labor de gobernar también es educativa, pero la lógica especular va para un lado y para el otro: la sociedad es en parte determinada por quienes la gobiernan pero también la dirigencia política es reflejo de la sociedad de la que emana. De aquí que hasta ahora no se conozca ninguna república de ángeles gobernada por demonios.
 Por otra parte, en la respuesta presidencial no veo ninguna amenaza como quieren insólitamente instalar aquellos que afirman que cada vez que un ciudadano común interviene, el Gobierno Nacional le manda la AFIP. Aquí no apareció ninguna AFIP y, en todo caso, la AFIP se transforma en amenaza cuando se están evadiendo impuestos, es decir, cuando se está estafando a los 40 millones de argentinos. En todo caso, si quieren preguntar, quieran también escuchar la respuesta. Si quieren intervenir, bánquense también las intervenciones ajenas.
 Y ya que hablamos de intervenciones, los otros aspectos que se siguen de esta carta no refieren a su contenido sino, justamente, al tipo de intervención pública que supone. En otras palabras, es inédito observar en la Argentina a un primer mandatario que utiliza Twitter y Facebook para enviar mensajes aunque es de esperar que esto sea cada vez más común. Sin dudas, a diferencia de un diálogo cara a cara, este tipo de intervenciones impide el intercambio y la repregunta pero es un canal más para comunicar con un fuerte alcance y replique. En todo caso, una cuestión más interesante y compleja es preguntarse si la Presidenta en tanto tal debe responderle a un actor un interrogante que está saldado en la Justicia y que ocupa la primera plana porque Darín está dando reportajes para publicitar su nueva película y porque el periodista que lo entrevista desvía la conversación hacia el terreno político que le permita alcanzar el título deseado. Creo en este punto que puede haber buenas argumentaciones a favor y en contra. Por un lado, la investidura de por sí plantea ya un status de desigualdad por el cual en este caso el ciudadano Darín, lleva las de perder. Quizá justamente por ello no sería descabellado suponer que algún asesor de CFK le hubiera recomendado no responder pues la condición de debilidad del respondido hará que la opinión pública tome partido por éste, aun cuando sus razones fueran pobres.
 Sin embargo, también podría verse desde otra perspectiva e indicar que una presidenta, o un funcionario, tiene todo el derecho a responderle a quien quiera si se siente agraviado o simplemente, si un ciudadano así lo requiere. Asimismo, en este caso puntual, dado que el tema en cuestión (el origen de la fortuna de la Presidenta) es un tema de sensibilidad pública, nadie podría oponerse a que CFK aclarase, una vez más, que la Justicia se ha expedido sobre el asunto y que su declaración jurada es pública y de libre acceso.
 Probablemente, aquellos interesados en los tipos de discurso tengamos que seguir reflexionando acerca de estas formas de intervención pública y de los nuevos modos de comunicar que tiene un funcionario. Mientras tanto, y ya que tanto nos interesa lo público, sería deseable aprovechar el contenido de la epístola e interpretarla como una suerte de “carta de ciudadanía”, esto es, una invitación a asumir los derechos y las obligaciones que supone formar parte del debate público. Hacer esto sin hipocresías puede ayudar a que, de a poco, todos comencemos a ser mejores ciudadanos. 

SOBRE LA TRANSVERSALIDAD DE DERECHA


Lo viejo, pero con un envase renovado

 Por Jorge Muracciole. En su prédica antiestatal, la oposición de derecha apuesta a la restauración del ideario noventista. Cuando en otoño de 2003 Nestor Kirchner decidió, a pesar de su escaso 23% de votos, ser el  presidente de la transición que hiciera realidad un verdadero punto de inflexión con los gobiernos de los noventa, tanto los ultra-menemistas como los que hoy se autodenominan  disidentes en las filas del peronismo, quedaron condenados a recomponer por derecha sus golpeadas huestes. 

http://tiempo.infonews.com/2013/01/14/editorial-94554-lo-viejo-pero-con--un-envase-renovado.php
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Y lo hicieron con sus otrora aliados neoliberales noventistas, o algún candidato providencial que desde el barullo de la post convertibilidad tratase de maquillarse y emerger al mercado electoral con una impronta light y una ideología de derechas descafeinada, que permitiera hacer base en los sectores medios. Desde ese imaginario clasemediero tan reacio a la efervescencia de masas, y ávidos de orden y administración sin demasiados sobresaltos de la cosa  pública, en una suerte de extremismo de centro donde la gestión reine sobre la política.
A  diez años de los inicios del proyecto kirchnerista, los balbuceos de la variopinta oposición se potencian en las páginas del multimedios Clarín y sus socios de la tribuna de doctrina, y en la sistemática prédica de Todo Negativo del canal de las malas noticias. Unidos en el discurso de la queja a toda medida gubernamental, la oposición atraviesa el verano con la mirada puesta en las elecciones de octubre, con un ojo en las encuestas y la esperanza en el desgaste del oficialismo. Obsesionados con ese objetivo, todo viene bien para criticar las medidas gubernamentales, desde el cepo al dólar y el acto de regreso de la Fragata Libertad –rescatada de las garras globalizadas de los fondos buitre– hasta la parafernalia mediática armada por la reunión con choripanes  en la Esma.
Lo que no puede superar la heterogénea oposición son sus límites programáticos sobre que alternativa superadora al "populismo kirchnerista" los pueda aglutinar de cara al futuro.
Desde el renovado intento de la diáspora duhaldista,  encabezada por algunos barones de los municipios bonaerenses como el tristemente célebre Jesús Cariglino, en alianza con ultramenemistas como  el sindicalista opositor Luis Barrionuevo, o el capo de los peones pro-ruralista Momo Venegas, constituyéndose en el ala disidente que desde el peronismo tiende puentes  en su distopía aliancista con la fracción más conservadora del radicalismo, comandada por el intendente de San Isidro Gustavo Pose y sus avanzados acuerdos con los bonaerenses PRO macristas, como  el intendente de Vicente  Lopez, Jorge Macri.
 La oposición de derecha apuesta a la restauración del ideario noventista, en su prédica antiestatal, sus sistemáticas alusiones contra el intervencionismo gubernamental, tanto en la expropiación de Repsol YPF, la política de control de cambio o la millonaria inversión en lo social que desde hace una década se ha convertido en políticas de Estado, o en el rescate de la linea de bandera Aerolíneas Argentinas. En el plano internacional, las críticas se centran principalmente en la politica exterior de consolidación del bloque Mercosur y la autonomía creciente de los países del área sudamericana respecto de las iniciativas políticas inspiradas en EE UU. Hoy su oposición se hace carne en un antichavismo militante.
 Como se desprende de este análisis, nada nuevo se avisora bajo el sol neoliberal de esa derecha ligada consuetudinariamente al establishment. Inspiradores de la necesariedad del llamado Proceso de Reorganización Nacional, cuyo brazo genocida vestía uniforme pero cuyos ideólogos  provenían de la rancia Socieded Rural como Martinez de Hoz, o del neoliberalismo político de paladar negro como los Alsogaray, los Blaquier y un extenso rosario de conexiones de intereses económicos y financieros, que no sólo dieron rienda suelta a sus políticas de disciplinamiento social sin límite en los años dictatoriales, sino  que más tarde tutelaron la democracia formal con la inestimable ayuda de los propietarios de Papel Prensa , que no sólo  se consolidaron sino que crecieron exponencialmente en el manejo de las  rizomáticas redes de la llamada comunicación de masas, desde marzo de 1976,  a lo largo de la obedientemente moderada transición democrática radical-menemista.
Esa suerte de transversalidad conservadora excluyó sistemáticamente lo mejor del peronismo y el radicalismo, y supo construir una divisoria de aguas en la sociedad que naturalizó el terrorismo de Estado y que hizo posible en la post-dictadura la continuidad  de los planes privatistas del neoliberalismo, logrando realizar el sueño de la utopía neoliberal. Y en el camino,  vaciar de contenidos populares al peronismo devenido en menemismo, impulsando a la vez al sillón de Rivadavia al desangelado radical-conservador Fernando De la Rúa, como su continuidad  política y económica.
Esa transversalidad que tanto mal le hizo al país, hoy se expresa de cara al futuro en la entente de los tres jefes comunales de Vicente López, San Isidro y Malvinas Argentinas, que se  reunieron en Mar del Plata en un congreso de gestión comunal, que sirvió de plataforma mediática para lanzar públicamente la conformación de un frente opositor para enfrentar al kirchnerismo en las elecciones legislativas de octubre de este año. De lograr sus objetivos en el principal distrito electoral del país, ese Frente electoral opositor en la provincia de Buenos Aires sería la demostración en la práctica que la transversalidad de derecha puede, como lo hizo en otros momentos de la historia argentina, lograr restaurar con algún consenso en las clases subalternas su agenda privatista de disciplinamiento social y subordinación a los intereses de las corporaciones a escala local y transnacional. La búsqueda de un nuevo envoltorio para las viejas recetas es el desafío, de las élites. El márketing político, con la ayuda  inestimable del andamiaje mediático, demostrarán en el futuro sus capacidades o sus limitaciones, Ley de Medios mediante. «

LOS NEGOCIADOS DE BUZZI EN LA FEDERACION AGRARIA

DENUNCIAN A FEDERACION AGRARIA POR UN PERJUICIO DE 700 MIL DOLARES A PRODUCTORES Y COOPERATIVISTAS

En la FAA, el lema es Buzziness is Buzziness

Los cupos de exportación de granos que el Gobierno otorga a las cooperativas terminaron comercializándose en perjuicio de aquéllas y en beneficio de dirigentes agrarios. La operatoria es similar a la que aplican las multinacionales.
 http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-211769-2013-01-13.html

 Por Sebastián Premici
La Federación Agraria Argentina (FAA) aplicó una transferencia de recursos de los productores hacia sus propias arcas, misma práctica comercial que le critica a las grandes cerealeras. La historia que reconstruyó Página/12 se remonta a julio de 2011, cuando el gobierno nacional decidió entregarle a la entidad un cupo de exportación de 50.000 toneladas de trigo para que pueda ser vendido por sus productores afiliados. El intermediario de esa operación fue la empresa Federar, que mantiene con la FAA un estrecho vínculo societario desde 2006. El tándem FAA-Federar pagó por el trigo que le compró a las cooperativas entre 30 y 40 dólares menos que el FAS teórico, precio de referencia publicado por el Ministerio de Agricultura. La venta se realizó en varias etapas. Por las primeras 25.000 toneladas, se quedaron con una ganancia superior a los 700.000 dólares, que podría haber ido a los productores. Otros dos datos llamativos: no hay registro de estas operaciones en la Memoria y Balance de la FAA 2011-2012, y dos de los principales beneficiarios de este cupo están directamente vinculados a dirigentes del entorno más cercano a Eduardo Buzzi (ver aparte).
Toda esta información fue confirmada a Página/12 por productores y cooperativas que participaron del negocio, como la Cooperativa Agrícola Ganadera de Armstrong Ltda.; por el propio titular de Federar, Fabián Tenaglia; por integrantes de la FAA que denunciaron el hecho durante el último proceso de elecciones internas; por los registros que figuran en el ministerio de Agricultura y los propios balances oficiales de la FAA.
El vínculo entre la Federación Agraria y Federar nació entre 2006 y 2007, a partir de la firma de un convenio privado entre ambas partes. En su Memoria y Balance 2007-2008, la entidad que preside Buzzi hace una década explicaba que a través de Federar ofrecerían un “servicio en apoyo a las cooperativas adheridas y afiliadas a FAA, ya sea para el corretaje de granos, la administración de planes de canje, el manejo de riesgos de precios y la distribución y venta de insumos”. Ambas organizaciones comparten el domicilio fiscal, Corrientes 791, piso 3, que es donde está ubicada la sede central de la FAA en Rosario (Santa Fe).
En 2011, las distintas entidades agropecuarias se quejaban de que sus productores afiliados no podían vender el trigo almacenado porque las exportaciones estaban cerradas. Y quienes podían venderlo recibían un precio con una quita de aproximadamente 50 dólares por tonelada. Esa era la diferencia que surgía entre el FAS Teórico (precio pleno descontadas las retenciones) publicado por Agricultura y lo que realmente pagaban las multinacionales.
“Hoy nos volvemos a movilizar con nuestros tractores, para denunciar nuevamente la responsabilidad de un Gobierno que viene permitiendo desde hace cinco años una fenomenal transferencia de recursos de los productores trigueros más chicos hacia la billetera de unas pocas empresas multinacionales”, sostenía Buzzi el 11 de enero de 2011. En febrero de ese año, el ministerio de Agricultura dispuso la apertura de un millón de toneladas de trigo de baja proteína a través de la resolución 62/2011. El 14 de julio de ese mismo año, el ministerio dictó otra resolución (610/11) que modificó las condiciones de calidad del trigo a exportar para poder incluir una mayor cantidad de productores. De ese cupo, hubo una partida exclusiva para la FAA. El encargado de solicitarle al Gobierno 50.000 toneladas para ser comercializadas exclusivamente por las cooperativas vinculadas a la FAA fue Omar Barchetta, entonces vicepresidente de la entidad y actual diputado nacional por el FAP.
Según los registros a los que accedió Página/12, las primeras 25.000 toneladas de ese cupo fueron vendidas entre el 20 y 21 de julio de 2011. En el primer día, FAA-Federar compró 15.310 toneladas a 190 dólares por tonelada. En el segundo día, fueron 9320 toneladas a 195 dólares. La exportación de ese trigo fue realizada por CHS, un traider norteamericano cuyo representante en la Argentina es Ignacio Bosch, quien recibió una comisión por parte de FAA-Federar para finalizar la venta al exterior. “Ante la necesidad de venta que teníamos, ésta era una posibilidad de comercializar el trigo. Había una gran cantidad de productores que tenían esta problemática. Ante esta situación, las cooperativas aceptaron vender por debajo del FAS teórico”, reconoció a Página/12 Horacio Peroni, gerente de la Cooperativa Armstrong, que comercializó aproximadamente 1400 toneladas.
El FAS teórico para el 20 de julio era de 220 dólares por tonelada, y de 226 dólares al día siguiente. Es decir, FAA-Federar le pagó a las cooperativas y productores entre 30 y 35 dólares menos por el trigo. La diferencia entre el FAS teórico y lo realmente pagado fue de 824.770 dólares.
La Federación Agraria se jacta de operar a través de la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA), una institución que está habilitada para exportar y que tiene la espalda suficiente como para manejar un volumen de 50.000 toneladas de exportación. AFA mantiene un vínculo directo con los productores, es decir que no necesitaría de los servicios de la Federación Agraria para realizar negocios. Pero Buzzi firmó el convenio con Federar, para que la entidad gremial que preside hace diez años pueda ser intermediaria con los productores y recibir un porcentaje de los negocios realizados por aquélla. “Desde siempre nos sugerían operar vía Federar. Hubo reuniones del Consejo (de FAA) donde nos decían que si operábamos por Federar, estaríamos aportando recursos para Fecofe”, agregó Peroni. Fecofe es una federación de cooperativas creada en 2006, de la cual Buzzi fue su presidente hasta 2011, al ser desbancado por Isaías Ghio. De todas maneras, había quedado como vice de esa entidad, hasta que fue desplazado por Juan Manuel Rossi en 2012. El objetivo de Buzzi era firmar con Fecofe el mismo convenio que tenía Federar, para convertir a la federación de cooperativas en otro agente de negocios de FAA.

Sin registro

Según indicó Tenaglia a este diario, por la venta de las primeras 25.000 toneladas Federar le pagó a CHS el 1 por ciento en concepto de comisiones y otro 1 por ciento a la Federación Agraria. Este 2 por ciento equivale a 111.021 dólares. Por lo tanto, el tándem intermediario se quedó con 713.748 dólares limpios, dinero que podría haber correspondido a los productores si les hubiesen pagado el FAS Teórico, tal como suele reclamar el propio Buzzi.
A partir del convenio firmado, FAA alquiló la corredora a Tenaglia por una suma fija de 10.000 pesos, además de hacerse cargo de los gastos administrativos. A su vez, el tándem FAA-Federar cobra una comisión a los productores por cada operación que es realizada. Y Federar también le paga a FAA una comisión por los negocios que le acerca, tal como reconoció a este diario el propio Tenaglia. Los ingresos de esta asociación deberían aparecer registrados en los balances de FAA bajo la categoría “servicios de promoción, administración y comercialización”.
En las Memorias y Balances de FAA entre 2006 y 2010, la entidad menciona su vínculo con Federar. Sin embargo, en el Balance 2011-2012, que corresponde al período en el que fue realizada la operatoria con el cupo otorgado por el Gobierno, esa categoría de ingresos no aparece. Tampoco hay mención alguna a “Federar” en la Memoria de la entidad, a pesar de que Buzzi pidió en persona a los productores que comercializaran dicho cupo a través de Federar. Página/12 intentó comunicarse con el titular de la entidad, pero éste no respondió los llamados.
Según confirmaron a este diario desde el Ministerio de Agricultura, el tándem FAA-Federar logró vender el total del cupo de 50.000 toneladas, así que a los 700.000 dólares de diferencia ganados por ambas entidades por la venta de 25.000 toneladas, habría que sumar otro monto similar que tampoco aparece en los balances de FAA.
Página/12 le preguntó a Tenaglia cuál era la ganancia que figuraba en los balances de Federar por haber realizado esa operatoria. Su respuesta fue que había que consultarle a Buzzi para ver esos balances, porque existía “un acuerdo” entre ambos, dando a entender que los números de Federar se manejan en la Federación Agraria.
spremici@pagina12.com.ar


VINCULOS ENTRE LA DIRIGENCIA DE FAA Y LOS BENEFICIOS DE LA EXPORTACION

Negocios en nombre propio

El entramado de operaciones de comercio exterior de granos en las que interviene Federar, la firma corredora asociada a Federación Agraria, encubre los beneficios que reciben los dirigentes en su rol de empresarios. Quiénes son.
 Por Sebastián Premici
El entramado entre la Federación Agraria y Federar esconde otras vinculaciones. Dos de los principales beneficiarios de la venta de las primeras 25.000 toneladas de trigo otorgadas por el Ejecutivo son personas vinculadas directamente con la dirigencia de FAA. De ese total, 6000 toneladas fueron para la Cooperativa de Productores Agraria de Alcorta Ltda., de la cual es socio Omar Barchetta, actual diputado por el FAP y ex vicepresidente de FAA. Barchetta fue quien firmó la nota de la FAA en la que solicitó el cupo de 50.000 toneladas al gobierno nacional. La otra empresa favorecida fue La Lumbrera, con 1200 toneladas. El titular de esta compañía es Fabián Tenaglia, quien también es socio gerente de Federar –la empresa intermediaria en los negocios que le acerca FAA– y gerente de la patronal gremial. A los dos los une otro vínculo. Tenaglia es asesor de Barchetta en la Cámara de Diputados. Según un informe interno de Federar, al que accedió Página/12, el vínculo comercial Federar-La Lumbrera-Barchetta se sostiene, al menos, desde 2006, fecha en que la Federación Agraria firmó el convenio con Federar.
Esta empresa, cuyo nombre societario es Marsili Tenaglia Compañía Agraria SRL, está integrada por Fabián Tenaglia, que actúa como su socio gerente. También la integra Fernando Marsili, como gerente. A su vez, Tenaglia participa de otra compañía que se llama Plantar SRL, dedicada al cultivo de soja en Máximo Paz (Santa Fe). En este emprendimiento, sus socios son Julián Tenaglia, hermano de Fabián, quien a su vez también es empleado de FAA. Los otros dos socios son Germán y Diego Pace. Uno de los principales clientes de Federar es La Lumbrera, cuyo titular también es Tenaglia. Dentro de la FAA, Tenaglia responde a Barchetta y este último reporta directamente a Buzzi.
El propio socio apoderado de Federar reconoció a este diario que participó del negocio del cupo de las 50.000 toneladas a través de su empresa La Lumbrera. Según los registros a los que accedió este diario, logró colocar 1200 toneladas a 195 dólares cada una, operación concretada el 21 de julio de 2011. Si bien tendría que haber recibido un FAS Teórico de 225 dólares, eso no le restó menos peso al negocio, ya que obtuvo ingresos por Federar y La Lumbrera.
A principio de 2011, el Gobierno había dispuesto la apertura de un cupo de exportación de trigo de baja proteína de un millón de toneladas. Según indicó Tenaglia a este diario, en mayo de ese mismo año, la Federación Agraria presentó otra nota ante el Ministerio de Agricultura para solicitar un cambio en las condiciones de calidad del trigo. Se pasó de un trigo de 9,5 por ciento de contenido proteico a uno de 10,5 por ciento. La diferencia tenía una explicación. Gran parte de ese grano estaba en los campos del sur de Santa Fe, justamente donde está la Cooperativa de Productores Agraria de Alcorta Ltda., de la que es socio Barche-tta. Por otro lado, el actual diputado del FAP es socio de la empresa Grupo Gourmet SRL, localizada en la provincia de Buenos Aires (Ranelagh), dedicada a la explotación de establecimientos agropecuarios, granjeros y forestales, propio o de terceros.

Amigos son los amigos

Si el convenio Federación Agraria-Federar se constituyó en 2006 como un instrumento para canalizar las ventas de las cooperativas y productores asociados a la FAA, algo falló. De todos los negocios realizados por Federar entre 2006 y 2010, las cooperativas tuvieron una participación promedio del 15 por ciento. Los dos principales clientes fueron La Lumbrera y Comercializadora San Luis SRL, que comparten a Tenaglia como máximo responsable. También aparece Barchetta como un cliente privilegiado.
Entre diciembre de 2006 y julio de 2010, Federar comercializó como corredora 117.739 toneladas de granos. De ese total, el 79 por ciento fueron granos de soja (93.783 toneladas), seguidas de maíz (11.926), trigo (9485), girasol (720), sorgo (1200) y otros (625). En este período, el principal cliente de Federar fue Comercializadora San Luis SRL, con un total comercializado de 63.611 toneladas. Según indicó a este diario un operador del mercado granario, la compañía mencionada solía operar a través de La Lumbrera, pero cuando se firmó el convenio con FAA, comenzó a operar a través de Federar para darle sustentabilidad al proyecto.
El segundo cliente de importancia de Federar es La Lumbrera. Entre 2006 y 2010 comercializó 23.569 toneladas. De ese total, 20.196 toneladas fueron de soja, 2293 de trigo y 660 de maíz.
Otro cliente de Federar es la sociedad formada por los hermanos Omar y Héctor Barchetta. En el período analizado, comercializaron vía Federar 1420 toneladas de granos. También aparece la Cooperativa Alcorta, de la cual es socio Omar Barchetta, que comercializó 4440 toneladas de granos, de las cuales el 50 por ciento fue soja.
Otro negocio interesante de Federar, que actúa como la empresa corredora de FAA, es la venta de insumos, como los agroquímicos. Entre 2007 y 2010 obtuvo ganancias, en concepto de comisiones cobradas, superiores a los 108.000 pesos.
A Barchetta y Tenaglia los une otro vínculo. El socio gerente de Federar y dueño de La Lumbrera trabaja como asesor del diputado en las comisiones de Agricultura y de Economía y Desa-rrollo Regional.


¿LUCHA CONTRA LA CONCENTRACION?

Sólo para el púlpito

El tándem FAA-Federar privilegió desde el primer momento su vínculo con las grandes multinacionales del sector exportador, en detrimento de los pequeños productores y las cooperativas. Entre 2006 y 2010, del total de granos comprados por el tándem FAA-Federar, sólo un 14 por ciento correspondió a cooperativas, y otro porcentaje igual a productores directos. Un 72 por ciento fue movido a través de los acopiadores, que muchas veces compiten con las propias cooperativas y suelen pagar un precio más bajo que éstas. ¿Y a quiénes les vendieron los granos para finalizar la exportación? Los clientes privilegiados fueron Cargill, Dreyfus, Nidera, Toepfer, y Vicentin en detrimento de Agricultores Federados Argentinos (AFA), una entidad vinculada con la FAA, pero como tiene trato directo con las cooperativas, no necesita de la intermediación de la entidad patronal.
“La FAA sigue luchando en contra de la concentración. De ser necesario, vamos a iniciar una nueva huelga agraria, como en 1912”, afirmó Buzzi en junio de 2012, durante el acto que recordó los cien años del Grito de Alcorta.
A partir del acuerdo FAA-Federar, las cooperativas y productores tuvieron una baja participación en el negocio granario impulsado por Buzzi. El promedio de participación durante el período 2006-2010 fue de 14 por ciento. Pero entre 2008 y 2009, la concentración a favor del acopio fue más profunda, con un 84 por ciento.
Ya en el período noviembre 2009-julio 2010 la relación volvió a equilibrarse. Los acopios participaron con un 71 por ciento, las cooperativas con un 21 y los productores con el 8 por ciento.
Federar actúa por orden y cuenta de la Federación Agraria. El lema que utilizan es “con el respaldo y la visión de Federación Agraria”.
Federar es sólo una empresa de corretaje. Les compra los granos en su mayoría a los acopiadores, en detrimento de las cooperativas, y se los vende, para terminar el negocio, a las multinacionales.
A lo largo del tiempo, la FAA ideó distintos instrumentos para lograr que los productores canalizaran sus ventas a través de las cooperativas. En este sentido, Agricultores Federados Argentinos solía aparecer como “la cooperativa” vinculada con FAA. Sin embargo, a partir del convenio FAA-Federar, fue la menos privilegiada. Esto tiene una explicación política. En vez de embarcarse en la disputa con el gobierno nacional, la dirigencia de AFA apostó a consolidar el vínculo con las cooperativas y productores asociados y a tender lazos con los organismos oficiales, distanciándose de Buzzi.
De un total de 88.000 toneladas de granos comercializadas por el tándem FAA-Federar entre 2006 y 2009, AFA sólo participó con 720 toneladas. En cambio, 20.181 toneladas fueron vendidas a Cargill. Dreyfus participó con 20.804 toneladas y Vicentin con 18.803 toneladas. Más abajo se ubicaron Nidera (7420 toneladas), Noble Argentina (6647), Toepfer (4320), Molinos Río De La Plata (3328) y Atanor (2000).