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lunes, 14 de febrero de 2011

PERIODISMO CIPAYO


Dábamos cuenta ayer de la investigación publicada por Horacio Verbistky en Página 12 sobre el hallazgo de material de uso militar, equipos de comunicaciones y drogas varias no declarado en un vuelo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que ingresó al país; y -parangonando el caso con la famosa valija de Antonini Wilson- nos preguntábamos si tendría la misma repercusión.

Tengamos en cuenta que, por mucho menos en términos institucionales o de relaciones del país con otros Estados, hace semanas que venimos sacudidos por el escándalo del "narcoavión" detenido en España; tema aprovechado por el complejo mediático hegemónico para cuestionar los controles estatales de los accesos y salidas del país.

Desde esa óptica entonces, echando una vista a los dos principales diarios del país, nos encontramos con lo siguiente:

Clarín titula con las exigencias del gobierno norteamericano a su par argentino para que le devuelvan el material incautado (como si ser sorprendidos in fraganti les diese el derecho de formular alguna exigencia), mientras ensaya inverosímiles explicaciones sobre la utilización de ese material -como algo habitual- en el equipamiento y entrenamiento de las fuerzas de seguridad, haciéndose plenamente cargo de la argumentación de las autoridades yanquis.

Hace notar además el disgusto del Departamento de Estado con la medida tomada por las autoridades argentinas, que se traduciría en una citación al embajador argentino en Washington "para pedirle explicaciones"; sin privarse además de ventilar el despecho porque el Perro Verbistky tuvo acceso a la información oficial "en exclusividad" (cabe preguntarse si la primicia la hubiera tenido Clarín, ¿publicaba la noticia?), al parecer un privilegio reservado al diario de Ernestina, al menos hasta el 2003.

En La Nación, si bien se opta por un estilo algo más sobrio, se inscribe al episodio en el contexto de lo que llaman "una escalada" de la cancillería argentina contra los Estados Unidos, a partir de la polémica entablada por Timermann con el gobierno porteño por los cursos de entrenamiento de la Policía Metropolitana en los EEUU; además de reiterarse el pliego de exigencias norteamericanas al gobierno argentino.

Dado que se contextualiza la nota, es notable advertir que nada se dice de la tensión en las relaciones entre ambos países que venían generando las filtraciones de los famosos cables de Wikileaks (la semana previa, ambos diarios abrumaban con la preocupación de EEUU por la presunta falta de voluntad del gobierno argentino para combatir la corrupción); que por otro lado han dado lugar a una gira mundial de Hillary Clinton que se ha dado en llamar el "apologize tour" (la gira de las disculpas).

Es decir que, si hay un momento en que un gobierno norteamericano no está precisamente en posición de pedir explicaciones, es éste.

Pero nada detiene a los socios de Papel Prensa y Expoagro en su cruzada antikirchnerista, ni siquiera una mínima noción (aun borrosa) del honor y el interés nacional que trascienda los alineamientos políticos internos. 

Clarín hace tiempo ya que dejó de ser (como dice su eslogan) "el gran diario", está dando pasos agigantados para dejar de ser "argentino"; La Nación -pese a su nombre- abandonó esa pretensión a poco de fundado allá por 1870, y de hecho ha sido siempre una especie de órgano oficioso de la embajada estadounidense en nuestro país.

Intuíamos desde siempre (y sabemos con certeza a partir de las filtraciones de Wikileaks) que EEUU cuenta con "periodistas cautivos" para amplificar su posición en los medios argentinos, que a esta altura son ellos mismos cautivos de esos y otros intereses; pocas veces coincidentes con los nacionales.

Por eso nosotros preferimos llamar a las cosas por su nombre: se trata simplemente de periodismo cipayo.