jueves, 1 de agosto de 2013

EL CHETO, LA CHANTAJISTA Y EL APOLOGISTA DEL FMI

Los salieris de groucho marx

Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros", dijo hace más de un siglo el comediante neoyorquino Groucho Marx sin saber que en la Argentina de estos tiempos se lo tomarían tan en serio.

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El cambio de opinión es recurrente en la clase política, y si bien algunos pueden considerarlo una muestra de crecimiento o un símbolo de madurez, para otros es resultado del oportunismo o sencillamente de la desfachatez.
Entre los candidatos de las Primarias abundan ejemplos de los que el inefable Diego Maradona llama "panqueques" o, si se quiere, de los que han sufrido un sistemático proceso de "borocotización".
Elisa Carrió, tan afilada para las denuncias como para hacer estallar en mil pedazos sus propias alianzas, se ofrece a gritos como ejemplo. En 2009 salió con los tapones de punta contra Pino Solanas, hoy su candidato a senador en las PASO.
"Pino no nació en Fuerte Apache, nació en San Isidro y en el 2001 estaba filmando en París", le dijo, caratulándolo de "cheto" y de falta de compromiso durante la peor crisis económica de las últimas décadas.
¿Qué decía entonces el cineasta de Lilita? De todo, menos linda. "Kirchner y Carrió son ejemplares de la política chantajista e intimidatoria de los viejos tiempos", retrucó en tono zumbón.
Pino tomó prestado el lema kirchnerista "nunca menos" y fue por más: "Elisa Carrió en el 2001 llevaba una investigación por el vaciamiento y saqueo bancario argentino y terminó llevando como primer diputado a Alfonso Prat Gay, que era asesor de las políticas monetarias de uno de los tres bancos que se vaciaron en la Argentina en el 2001 y que hoy hace apología de la necesidad de volver al FMI", exhaló.
El "cheto", la "chantajista" y el "apologista del FMI" –dicho por ellos, eh– hoy se unen en UNEN, un frente donde se destaca la diversidad y las bondades de la plasticola. De lo contrario no se entendería que la militante de Derechos Humanos Victoria Donda camine pegada a Prat Gay años después de haberlo castigado, al igual que Pino, por su paso por la banca privada.
Se sabe, el amor es más fuerte. Y el que no vio Tango Feroz lo podrá comprobar en otra serie, intitulada "El inútil colombiano y el patotero", como se han definido el uno al otro Francisco De Narváez y Hugo Moyano.
De furibundos enemigos a aliados electorales. El camionero hoy integra la boleta denarvaísta en la provincia de Buenos Aires y ya no recuerda aquel acto en la 9 de Julio cuando pedía a los gritos por la reelección de Cristina y aseguraba que "con lo que hay enfrente no le va a costar mucho".
Claro, cuando Moyano compartía vereda con la presidente, el diputado consideraba que el líder de la CGT era "lo peor que le pudo pasar a la Argentina" y el sindicalista le devolvía la gentileza diciendo que si el ex dueño de Casa Tía "no supo administrar un supermercado menos va a saber administrar una provincia".
Hoy el altruista De Narváez le dona a la CGT de Moyano el traje militar de Perón y cantan al unísono "todos unidos triunfaremos", salvo Ella, claro, porque –insisten– es Ella o Vos, y Vos vendría a ser Ellos.
¿Y Sergio Massa? Según "El Colorado", Massa está con Ella, pero resulta que no, que está con Mauricio Macri, o sea, que está contra Ella. Pero hace poco, muy poco, no más de cinco meses, el intendente de Tigre y el macrismo se prodigaban algunos palitos.
"Yo creo que a veces los que estamos en la gestión nos enamoramos de un instrumento y creemos que ese instrumento es la política. Cavallo, del tipo de cambio y la convertibilidad; Macri, del Metrobus y la bicisenda”, se burlaba Massa.
La dura respuesta quedó en manos de Laura Alonso. "Padre político de Amado Boudou, habla sin saber de la gestión de Mauricio Macri. Hace de distinto, pero lleva puro ADN K", arremetió inclemente la diputada del PRO. Su twitter ardía y en la escalada también lo acusó de "ignorante" y le recordó que "no hizo nada por mejorar el transporte público metropolitano".
El "ignorante" y el "enamorado de un instrumento" se juntaron para destronar al kirchnerismo bonaerense, una empresa a la que también se han embarcado, en otra alianza, Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín.
Los referentes del GEN y la UCR dicen ser "Argentina" pero hace dos años una era "Argen" y combatía el "conservadurismo" que representaba el acuerdo Alfonsín-De Narváez, y el otro era "Tina" y reprochaba lo "blando" de las posturas del FAP, el frente de Hermes Binner que integra Stolbizer.
"La decisión de Alfonsín de acordar con De Narváez es la decisión del radicalismo de salirse de un frente progresista para consolidarse como una alianza más de centro-conservadora. Ellos son otra cosa", atizaba entonces una iracunda Margarita.
Al parecer "todo tiene que ver con todo", como dijo Pancho Ibáñez, en una frase por la que pide derecho de autor el filósofo presocrático Anaxágoras. Sea de uno o de otro, es igualmente ilustrativa para entender –o confundir– los parentescos políticos, sobre todo si recordamos que Cristina tuvo en su gabinete a Massa, que ahora está con Macri, que estuvo con De Narváez, que estuvo con Alfonsín, que está con Stolbizer, que estuvo con Carrió, que está Pino, que está con Donda, que está con Prat Gay, que está con Terragno, que está con Lousteau, que estuvo con Cristina.
Y si Ibáñez, o Anaxágoras, tienen razón, Cristina, por propiedad transitiva, estuvo con todos, y como todos no quedó exenta de los ruidos internos. ¿Verbigracia? Aquellos días en los que Ricardo Forster, hoy candidato a diputado del Frente para la Victoria en Capital, se transformó en un locuaz detractor de Daniel Filmus, el eterno aspirante kirchnerista a jefe de gobierno porteño.
En 2o11, el intrépido intelectual de Carta Abierta dijo que el ex ministro hizo "una campaña de cuarta, pobre, pero pobre en el peor de los sentidos, no pobre de aquellas pobrezas voluntarias de otra época de la historia, sino pobre en el sentido de lo berreta y también en gran medida de lo cobarde para no poner el cuerpo para dar la pelea por la ciudad de Buenos Aires."
Hoy, juntitos de la mano, Forster y Filmus llaman a "elegir seguir haciendo" –a no confundir, no se refieren a campañas pobres, berretas y cobardes– desde la misma boleta, uno como candidato a diputado, el otro a senador.
El oficialismo se defiende y dice que cuando hablaba de principios Groucho Marx no se refería a la re-reelección, aunque últimamente es uno de los tópicos que va y viene.
¿Habrá Cristina eterna o habrá que dejar de hacerse los rulos? Diana Conti, candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, insiste en la idea. La presidenta juega con la ambigüedad: que habría que cambiar la Constitución pero que Ella no lo va a impulsar. Que Ella no es eterna pero que el proyecto necesita otra década, o 50 años –según Juan Cabandié– y entonces, especulan, ¿quién?, si no es Ella.
Conti no está sola. Desde ministros, pasando por gobernadores y legisladores, hasta artistas como Florencia Peña y Moria Casán piden habilitar a Cristina para ir nuevamente a elecciones en el 2015.
Pero era la propia mandataria, allá, en un lejano enero del 2003, la que creía que los presidentes no debían tener más de dos períodos. Fue cuando le preguntaron por qué Néstor Kirchner le negó la posibilidad de re-reelección a Menem habiendo reformado la Constitución en Santa Cruz para permitir la reelección indefinida.
"Es similar a Estados Unidos. Clinton antes de ser presidente fue tres veces gobernador de Arkansas. Los límites son para el presidente pero no para el gobernador", argumentó Cristina.
¿Conclusión? El tiempo todo lo puede, lo que antes uno negaba hoy lo puede aprobar, y quien en otra etapa era enemigo hoy puede ser amigo, y viceversa, porque, como también dijo Groucho Marx, "no es la política la que crea extraños compañeros de cama, es el matrimonio".
 http://tiempo.infonews.com/2013/08/01/editorial-106625-los-salieris-de--groucho-marx.php