lunes, 5 de agosto de 2013

OBAMA, LA PERPETUA GUERRA DE LA MENTIRA

El presidente de la Guerra Perpetua

 
 
 
 
 
 
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Tras cuatro años de presidencia, la fórmula política de Barack Obama debería parecer obvia. Obama brinda fabulosos discursos, repletos de ideas populares liberales, pero se niega a realizar las acciones necesarias para concretar esas iniciativas para luego apoyarse en los votantes, activistas y periodistas, quienes no se molestan en informarse ni preocuparse por sus artimañas.

Obama encarna un plan cínico que se apoya en un electorado más enfocado en una retórica prefabricada de TV que en la realidad legislativa, ya sea persiguiendo al crimen financiero y luego negándose a enjuiciar a los ejecutivos de Wall Street, o bien reprendiendo a las compañías de seguros para luego enviar un proyecto de ley de salud para salvar a esas mismas empresas.
Esta fórmula nunca fue más evidente como el día en que el presidente Obama se pronunció sobre los conflictos militares durante su segundo discurso inaugural. Obama insistió en que “todavía creía(mos) que para reforzar la seguridad y alcanzar una paz duradera no era necesario llevar adelante una guerra perpetua.”
Estas frases generaron aplausos acríticos, la mayoría de ellos provenientes de liberales anti-guerra que usualmente protestaban contra la administración Bush. Festejando las declaraciones de Obama, muy pocos parecieron percibir que esas palabras fueron pronunciadas por el mismo presidente que hoy está construyendo un Estado de “guerra perpetua.”
Debemos recordar que Obama es el presidente que intensificó la Guerra de Afganistán y cuyo vocero recientemente reiteró que en el corto plazo no está confirmada la retirada de las tropas norteamericanas de ese país. Es el presidente que inició guerras no declaradas en Pakistán, Yemen, Somalia y Libia. Es también el presidente que, según datos de la Agencia de Periodismo de Investigación, ha lanzado más de 20.000 ataques aéreos –de los cuales no hay ninguna señal de que vayan a acabar.
Esto último ha sido ratificado días antes del discurso inaugural de Obama (en el cual declaró el fin de la guerra), cuando el Washington Post publicó que el nuevo manual de la administración Obama establecía “reglas claras” para las operaciones de contraterrorismo. Dicho manual crea específicamente un “modelo que permitiría a la CIA continuar” con la intensificación de la guerra de drones.
Esta es la “guerra perpetua” en la cual Obama reafirma el derecho extra-constitucional a recopilar una lista de objetivos para asesinar y luego ordenar bombardeos en áreas civiles con la esperanza de asesinar a esos presuntos militantes –incluyendo ciudadanos norteamericanos.
Según un estudio de la Fundación Nueva América, aproximadamente una de cada cinco víctimas de esos bombardeos son civiles. No obstante, esa preocupante cifra puede estar subestimando la gravedad de la situación. Esto se debe a que, tal como informó previamente el New York Times, la administración Obama “considera como combatientes a todos los hombres de cualquier edad que se encuentren dentro de la zona de fuego” aunque, según ha declarado un funcionario de la CIA, los asesores de Obama “no estén tan seguros de quiénes sean esas personas.”
La respuesta típica de los partidarios de Obama ante estas horribles verdades es ante todo, atacar al mensajero. Como ejemplo puede mencionarse a la amiga del director de Seguridad Nacional de Obama quien calificó a los críticos de la guerra como “vagos que pasan su tiempo escribiendo en blogs semidesnudos en el sótano de su casa, consumiendo comida chatarra.”
Estos mismos partidarios son los que escupen con frecuencia estas dos palabras: seguridad nacional. Pero el argumento de que la guerra de drones que encabeza el presidente está protegiendo a los EE.UU. es tan azaroso como inadecuado.
Esta es la conclusión del reciente análisis realizado por el Consejo de Relaciones Internacionales (CFI, un grupo del establishment que para nada puede ser desestimado con el insulto de estar escribiendo en blogs mientras consumen comida chatarra en ropa interior). Basándose en el incremento simultáneo de los ataques de drones y del accionar de grupos terroristas en Yemen, el CFI sostiene que existe un efecto de “retroceso” predecible por el cual los bombardeos norteamericanos generan “un aumento de la ira contra los EE.UU. y una mayor simpatía o lealtad con Al Qaeda” entre las poblaciones locales.
Por su puesto, estos hechos son una decepción para aquellos que están fascinados por la retórica tranquilizadora del presidente Obama durante su discurso de inaugural. Sin dudas, Obama simplemente pretende que ignoremos la realidad porque a fin de cuentas deseamos creer en su oratoria anti-guerra. Si lo hiciéramos, sólo estaríamos ayudando e instigando este Estado de “guerra perpetua” que ha creado el presidente.
Por David Sirota, Nation of Chage.
 http://www.nationofchange.org/president-perpetual-war-1359643189