sábado, 17 de agosto de 2013

LOCA DESEQULIBRADA

Blog de Reynaldo Sietecase en MSN

Locas y desequilibradas


por Reynaldo Sietecase Hace 23 horas

"La loca de la casa" es el título del libro más personal de Rosa Montero. La escritora española hace un recorrido autobiográfico donde mezcla reflexiones sobre la escritura con momentos de ficción y de su propia vida. "La loca de la casa" es también la fantasía y no sólo aquel o aquella que se somete a sus caprichosos designios. Debo confesar que me gustan las mujeres que escriben. Me gustan las que leen. Me gustan las mujeres que cantan y las que callan sólo cuando quieren callar. También las que cocinan rico y las que saben disfrutar. Me gustan las mujeres que gobiernan. No me gustan las mujeres que se dejan mandar. Me gustan las mujeres que se la bancan. No me gustan las mujeres que no se hacen respetar. Me gustan las que persiguen sus deseos. Me gustan las mujeres que defienden su lugar.

Acabo de escribir este primer párrafo de un tirón. Ahora que lo leo podría ser una declaración. Pero el origen de esta reflexión no tiene que ver con el buen libro de Rosa Montero sino con las opiniones de Hilda Chiche González de Duhalde. No voy a detenerme en su insólita propuesta de debatir si las mujeres "están listas para ejercer la política", porque no merece el menor análisis. La política no es una cuestión de género. Déspotas, corruptos, tiranos y asesinos de toda calaña, a lo largo de la historia, han acumulado un crédito infinito a favor de la intervención femenina en la administración de la "cosa pública". Como le gusta decir a Pilar del Río, "en la búsqueda del bien común". Claro que también hay ejemplos negativos de gestión femenina. Pero reitero: el buen ejercicio del poder político no es una cuestión de género.

Dicho esto, quiero detenerme en la frase más agresiva y torpe de la ex senadora nacional: "Cristina (Kirchner) pasa por un proceso de desequilibrio", señaló durante una entrevista. En buen romance: para Chiche Duhalde, el problema es que la Presidenta está loca.

Curiosa afirmación en la boca de una mujer que sufrió diferentes ataques cuando llegó a la política. Entre otros, fue acusada de ser "la mujer de", de portar apellido o ser una simple "ama de casa". Imputarle locura a una mujer tiene, además, en Argentina una marca indeleble. Fue el aparato de prensa de la última dictadura militar el que calificó de "locas" a las Madres de Plaza de Mayo que reclamaban por el paradero de sus hijos e hijas. Era la mejor forma de quitarle entidad al reclamo de justicia.

No es la primera vez que la Cristina Kirchner recibe este tipo de ataques. En algún momento se instaló una campaña de prensa destinada a "revelar" su bipolaridad. Con esa idea se publicó una tapa de la revista Noticias. Y en estos días varios editorialistas hablaron de crisis de llanto o nervios como consecuencia del mal resultado electoral del gobierno en las PASO. Estos periodistas no citaron fuente alguna pero imaginaron una situación posible. Con eso alcanza hasta para escribir un artículo en un diario "serio". Ahora es la esposa del ex presidente Eduardo Duhalde quien señala que Cristina Kirchner  "está desequilibrada".

No se puede discutir de política o debatir ideología, de igual a igual, con alguien que "está loco". La campaña "Ella o vos" de Francisco De Narváez, en sus primeros avisos, señalaba que el país no podía estar a merced de alguien según "cómo se levantara por la mañana". Nunca se diría eso de un hombre.

Pero cuidado, no sólo representantes de la oposición utilizan ese tipo de descalificación. Elisa Carrió sufrió agravios similares. En algún momento y a raíz de sus denuncias, Aníbal Fernández dijo que "no tenía todos los patitos en fila". Sobre la fundadora del ARI pesan apreciaciones del tipo: "está loca y no hay que tomarla en serio" o "es una mística que debería estar internada".

Lo sorprendente es que muchas veces son las propias mujeres las que esgrimen estos prejuicios machistas que no tienen ningún fundamento real. Según la politóloga Jutta Marx, entrevista por Mariana Carbajal en Página/12, si se analizan las iniciativas parlamentarias entre 2004 y 2006 (con el cupo femenino vigente desde 1991) se comprueba que "el 73 por ciento de los proyectos de salud, el 74 por ciento del área de niñez, familia y juventud y el 84 por ciento de los de género"  fueron impulsados por mujeres.

Poner en duda la capacidad de una mujer para hacer política, para tomar decisiones, para gobernar,  es un insulto a la inteligencia. No son ni mejores ni peores que los hombres. Aunque en general, y esta es una opinión personal, son más sensibles y tienen más capacidad de trabajo. Gracias a "las locas de la casa" el mundo, a veces y sólo a veces, parece más amable, más fraterno, más humano.
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