miércoles, 17 de julio de 2013

A RAJOY LO ESPERA DE LA RUA CON EL MOTOR CALIENTE

Entrampado en su propia telaraña

Como si se tratara de una premonición, el notable politólogo y escritor español Juan Carlos Monedero eligió un título muy provocativo para una de sus más recientes columnas de opinión: "Huir de la Moncloa en helicóptero", en la que recordaba la caída de Fernando de la Rúa en la Argentina para explicar la enorme fragilidad en la que se encuentra el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, como consecuencia del escándalo de financiamiento ilegal del oficialista Partido Popular (PP).

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Pero la fragilidad de Rajoy se multiplicó de manera exponencial este fin de semana cuando el diario El Mundo publicó varios mensajes de texto que habrían intercambiado, entre principios de 2012 y marzo de 2013, el actual mandatario español y el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas.
Uno de los intercambios de mensajes más recientes se habría producido en enero pasado, el mismo día en que ese periódico publicó documentos denunciando que Bárcenas había pagado durante años sobresueldos en negro a parte de la cúpula del PP, entre ellos a Rajoy, y 48 horas después de que se conociesen las cuentas suizas no declaradas del ex tesorero encarcelado desde hace un mes. En un SMS de Bárcenas a Rajoy, el ex jefe de la caja le asegura que no emitirá un comunicado para desmentir la información publicada por el diario El Mundo porque considera que el PP le quitó su apoyo al soltarle la mano. Aun así, el ex tesorero sigue expresando su fidelidad y agradecimiento personal a Rajoy.
"Luis. Lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo", contestó ese día Rajoy, según reprodujo el diario madrileño. En otro de los SMS, esta vez enviado en febrero de 2012, el mandatario español intentó calmar a Bárcenas, quien ya se encontraba en el ojo de la tormenta mediática: "Esto no es fácil. No hay que equivocarse. Tranquilidad... Es lo único que no se puede perder. Un abrazo."
El discreto Rajoy, que es celoso de su intimidad hasta rozar lo patológico, debe haber estallado de furia al ver sus mensajes de texto publicados en los diarios. Del mensaje se desprende que Rajoy quería que Barcenas hiciera lo mismo que él: resistir. Pero no es lo mismo resistir en el Palacio de la Moncloa que en la celda de una cárcel. Al presidente del PP no le cabía en la cabeza que un ex gerente del PP, un ex tesorero del PP, un ex senador del PP fuera a confesar las intimidades de un partido, e incluso dando a conocer los SMS. El día que se descubrió que el ex tesorero del PP tenía una cuenta en Suiza con 16 millones de euros, Rajoy dio la orden de decir que esto no tenía nada que ver con el partido. Ahí empezó una estrategia política imposible que ha desembocado en una situación imposible.
Ayer, Barcenas declaró ante un juez de la Audiencia Nacional que hizo entregas "en efectivo" a Mariano Rajoy en 2008, 2009 y 2010 y además ofreció un pendrive con todos los datos de la contabilidad paralela del PP.
El ex responsable de las cuentas del PP confirmó uno a uno todos los apuntes recogidos en la contabilidad paralela, es decir, cómo se recibía el dinero negro de empresarios, y se entregaba a diversos fines, entre ellos el reparto de sobresueldos en efectivo, en sobres marrones, a los dirigentes del partido. Muchos de ellos, en billetes de 500 euros.
Aparte del dinero cobrado por Rajoy entre 1990 y 2008, según los papeles de Bárcenas, el ex tesorero señaló que entregó al ahora presidente del gobierno otros 45 mil euros en metálico y en sobres entre 2009 y 2010, y el mismo dinero, de la misma manera y en las mismas fechas, a María Dolores de Cospedal. La entrega a esta última del dinero de 2009 se lo hizo en el Senado, cámara de la que ambos eran miembros.
Tras comprometer a Rajoy, Bárcenas exculpó expresamente a José María Aznar, pese a que presidió el partido entre 1990 y 2004, es decir, durante 14 de los 18 años que abarcan sus polémicos papeles.
Apenas una hora después de que Bárcenas confirmara ante la Audiencia Nacional la autenticidad de los documentos publicados en los últimos días sobre la contabilidad irregular del PP, Rajoy se limitó a responder que "los SMS que se publicaron ayer lo único que hacen es ratificar que el estado de derecho no se somete a chantaje".
"Voy a defender la estabilidad política y voy a cumplir el mandato que me han dado los españoles en su momento", afirmó Rajoy en el Palacio de La Moncloa, haciendo gala de un autismo político que nuevamente recuerda al de De la Rúa en los días previos a su caída.
El diario El País se vio obligado a recordarle a Rajoy que "Bárcenas es un producto genuino del Partido Popular y de nadie más. Es preciso aclarar quién fabricó a este malhechor, quién lo alimentó y quién compartió con él sus fechorías."
"En el momento de mayor debilidad objetiva del gobierno de Rajoy, ni el PSOE ni Izquierda Unida son capaces de promover el último empujón que termine con este sarcasmo del gobierno del PP, que hoy parece, más que un partido de la derecha liberal y conservadora, una asociación urdida para delinquir", había escrito Monedero en la columna ya mencionada y que finalmente actuó como disparador para que el PSOE pidiese la renuncia del presidente.
"El PSOE (Partido Socialista), ante la insostenible situación política que atraviesa España, se ve en la obligación de exigir la inmediata dimisión del presidente del gobierno, el señor Mariano Rajoy", sentenció este fin de semana el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. El dirigente aclaró que, a diferencia de otras fuerzas opositoras como Izquierda Unida, ellos no piden elecciones anticipadas sino que el PP remplace a Rajoy al frente del gobierno nacional. Hasta que eso suceda, el líder del principal partido opositor español anunció la ruptura de todas las relaciones con el PP.
"Izquierda Unida –explica Monedero–, no tiene detrás una ciudadanía capaz de acorralar al gobierno reclamando democracia, como hemos visto en América Latina, de manera que los gobernantes mentirosos tengan que salir en helicóptero de la casa de gobierno." Si Izquierda Unida no puede, el PSOE no quiere. Si en uno es impotencia, en el otro es un juego táctico, porque si se convocara a elecciones anticipadas es probable que el PP volvería a triunfar. Para el PSOE, el mejor escenario es esperar y esperar y esperar hasta que Rajoy caiga por su propio peso. Algunos analistas creen ver el inconfundible sello de Felipe González en ese maquiavélico consejo.
Para Monedero, están tocadas todas las claves para un estallido, pero nadie puede escribir qué es lo que hace que los regímenes finalmente caigan.