martes, 16 de julio de 2013

CLARÍN O LA FALACIA COMO MÉTODO INFORMATIVO

“Clarín” miente (entre otros temas) sobre las Malvinas

 Por Héctor Timerman *
Clarín de ayer les pregunta a sus lectores si sabían que tuvo lugar la reunión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. “Muy probablemente no”, es la respuesta que dan en el mismo artículo.
Hace mucho que yo no coincidía con Clarín, pero esta vez están en lo cierto: el lector de Clarín no tiene por qué saberlo, pues el diario escondió que la estrategia de Londres de promover un referéndum en las islas fracasó en la ONU, como tampoco publicó otros importantes eventos en los que salió fortalecida la posición argentina. Desde hace tiempo que los editores de Clarín están más preocupados en evitar que su jefe, Héctor Magne-tto, cumpla en presentarse a declarar en los juicios por violación a los derechos humanos en los que está involucrado que en informar la realidad argentina.
Recordemos que la Cancillería emitió un comunicado el 20 de junio sobre el inmenso apoyo recibido en el Comité de Descolonización, y a la salida de la sesión brindé una conferencia de prensa en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, en el que participaron las principales agencias internacionales; de hecho, el apoyo a la Argentina de la ONU fue más reflejado en diarios ingleses que en Clarín.
El artículo de Clarín firmado por un opinólogo llama “palabrerío” a la posición argentina, mientras suscribe la posición británica. No nos engañemos: la decisión de centralizar la Cuestión Malvinas en los habitantes de las islas es la política que persigue el Foreign Office para contrarrestar los esfuerzos diplomáticos argentinos. Clarín no sólo ataca la actual política exterior; mancilla, además, la extraordinaria gesta del embajador José María Ruda, quien en 1965 logra que las Naciones Unidas declaren a la Cuestión Malvinas un conflicto de soberanía entre dos naciones. Una vez más, Clarín reescribe la historia argentina según el saldo bancario de sus dueños.
Cuando el mundo y los organismos multilaterales decidieron no legitimar el referéndum, lo hacen porque el “palabrerío” argentino se impone sobre los argumentos que Londres y ahora Clarín propician.
Desde el Reino Unido se lanzó el año pasado una importante campaña en varios países del mundo para obtener apoyo al referéndum en las Islas Malvinas, lo que incluyó a nuestro país, donde el citado referéndum fue tapa de Clarín. Hoy podemos decir que la estrategia inglesa fracasó, porque en nada alteró la esencia de la cuestión y no puso fin a la disputa de soberanía, ni a los incuestionables derechos argentinos.
Pasemos ahora a las partes del artículo en los que Clarín directamente miente sin vergüenza.
“... sucedió algo en el Comité de Descolonización: los británicos se están retirando del mismo”.
El Reino Unido no puede retirarse porque no es Estado miembro del Comité de Descolonización, tiene la obligación de apoyar al Comité como potencia administradora de diversos territorios no autónomos; su elección de incumplir este mandato no es nueva, dejó de asistir al Comité en 1986 porque considera a este órgano “anacrónico”. En realidad, este año solicitaron la disolución del Comité de Descolonización. Es lógico: Gran Bretaña es responsable del 65 por ciento de los casos de colonialismo que aún restan en el mundo.
“... tampoco lo hicieron los isleños”.
Falso. Sí asistieron, como todos los años: dos residentes en el territorio se manifiestan a favor de la posición británica. En esta oportunidad concurrieron Sharon Halford y Mike Summers.
“El movimiento estratégico británico desnuda todas las debilidades del oficialismo malvinero.”
En realidad lo que ha quedado al desnudo es el movimiento estratégico británico. Ningún país del mundo ha aceptado el resultado de la consulta. ¿Por qué? Tal vez porque sobre este punto el argumento argentino, poco publicitado por Clarín, es más contundente: los habitantes implantados por la metrópoli en las islas no constituyen un pueblo y por lo tanto no es aplicable el principio de autodeterminación.
Y, vale aclarar, en el último año no solamente el mundo ha abonado esta posición, sino que incluso cada vez más países se suman a la lista de naciones que, además de llamar a Londres a dialogar, consideran que las Malvinas son argentinas.
En estos meses, la Argentina ha sido apoyada en las Naciones Unidas, en la OEA, en Unasur, por el ALBA, en la Cumbre Iberoamericana, por la Celac, el G-77 y China, en la Cumbre América del Sur-Países Arabes, en la Cumbre América del Sur-Africa, en la Reunión de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur y, hace un par de días, por el Mercosur.
No alcanzó todavía para recuperar las islas y los mares usurpados, pero sí para exponer al Reino Unido que salió a impulsar el referéndum para tratar de justificar lo que es cada vez menos justificable.
“... los precios internacionales del petróleo van a bajar, de modo que ahí tendremos un dolor de cabeza nacionalista menos”.
Este párrafo es preocupante, pues es imperioso aclarar que la protección de los recursos naturales argentinos no es un “dolor de cabeza nacionalista”; si así lo fuere, prepárense para más “dolores de cabeza”, en cuanto a que este gobierno no sesgará en la aplicación del derecho local e internacional en la defensa de sus recursos petroleros en el Atlántico Sur.
* Ministro de Relaciones Exteriores y Culto.