miércoles, 12 de junio de 2013

PARA RECORDAR QUIÉN ES #SERVILQUEENCUBRIA



El domingo 10 de mayo de 1992 una orden judicial obligó a realizar dos breves cortes en el programa de Tato Bores. Las imágenes prohibidas de Tato de América fueron remplazadas por una placa negra que decía 'censura judicial'. El caso, en tramos de la cobertura del diario Clarín del martes 12 de mayo de 1992.
 PARA CENSURAR A BORES, SOLO ADUJERON UNA LLAMADA ANÓNIMA

   “La jueza María Servini de Cubría adujo un intento anónimo de extorsión, realizado por teléfono, para solicitar la censura previa del programa Tato de América, reveló a Clarín, Eduardo Vocos Conesa, uno de los integrantes de la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial que, sin siquiera ver el tape, decidió el primer episodio de este calibre desde el retorno a la democracia.

   Unánimes reacciones de sorpresa y fastidio recogió el fallo que el domingo obligó al Canal 13 a emitir en forma incompleta el primer programa del año de Tato Bores. Entre las voces que se alzaron contra esa decisión figuró el mismo Carlos Arslanian, quien enfatizó que 'como ministro de Justicia, y en lo personal, no estoy de acuerdo'. 

   La reacción de Servini de Cubría, estrechamente ligada a funcionarios como el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Corach, el ex secretario de Justicia, César Arias, y el empresario Jorge Antonio, y el fallo de la Cámara se producen en un momento en que el Gobierno encara una fuerte presión contra diversos medios independientes, a través de ataques desde el canal oficial de televisión ATC.

  Aunque no había visto el programa, Servini de Cubría objetó dos breves escenas de unos ocho segundos en total. En ellas, un personaje animado por Tato -Helmut Strasse, un arqueólogo del año 2492, especializado en la por entonces desaparecida Argentina- hacía referencia a la escueta multa de 60 pesos con la cual la Corte Suprema de Justicia sancionó el 3 de marzo a la jueza por graves irregularidades en la causa por lavado de narcodólares, bautizada como el caso Yoma, de la que finalmente fue separada. Al programa concurrió también Eduardo Menem, a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de su hermano Carlos a Oriente Medio.

   El fallo de la Cámara tiene fecha del sábado, día en el cual no hay actividad judicial, y responde a un pedido realizado menos de 24 horas antes por la jueza. Servini de Cubría utilizó un argumento llamativo por su debilidad: aseguró que un llamado telefónico anónimo le alertó que el domingo, en el programa de Tato Bores, se emitirían escenas 'referidas a su persona con caracteres injuriosos' y 'difamantes'.

   Servini de Cubría solicitó 'el secuestro inmediato del tape o, en su caso, que se impida provisionalmente la proyección' de esas escenas. El pedido fue rechazado por una Jueza en primera instancia, Alicia Barbagallo, y la Cámara, con una celeridad inusual, resolvió acceder a la demanda de la Servini.

   En realidad, la decisión de la Cámara reconoce que 'está en juego' el derecho contitucional de expresar las ideas sin censura previa, pero privilegia 'la protección de un derecho de no menor jerarquía: el honor y la fama de la persona', en este caso de Servini de Cubría, contradiciendo la postura del ministro de Justicia, León Arslanian.

'Lo malo es que no sé cómo sigue esto' dijo ayer un azorado Tato Bores. A su entender 'cuando el presidente Carlos Menem vuelva de su viaje y vea esto, se va a agarrar la cabeza.'

   El popular humorista confió que cuando se enteró del fallo, el domingo por la mañana, su intención fue 'levantar todo el programa', pero optó por emitirlo sin las dos breves escenas censuradas porque 'si no, se desperdiciaba el esfuerzo de todos; es un programa de actualidad y una semana después ya no sirve'. Canal 13 ya informó que apelará el fallo de la Cámara.”



TATO: “LA PERJUDICADA FUE LA DEMOCRACIA”


   “Veinticuatro horas después de ser censurado, Tato Bores no siente enojo ni tiene miedo. Es, simplemente, un hombre dolorosamente sorprendido. Creía, como muchos, que 'estas cosas no iban a pasar más en la Argentina'. Se equivocó.
   -¿Cómo califica lo que pasó con su programa?

   -Como un acto de intimidación. Para aplicar la ley se cometió la aberración de romper la ley. En vez de comunicar la decisión al Canal a través de dos oficiales de justicia, como es costumbre, lo hicieron a través de dos abogados y un policía.

   -La palabra intimidación no tendría que ser pronunciada en un país que vive en estado de derecho...

   -A las dos de la tarde del domingo un policía tocó el timbre de mi casa y obligó a mi mujer a bajar. Berta me llamó y me dijo: 'Tengo miedo'. ¿Cómo se llama eso?

   -¿Quién fue el más perjudicado: usted, la televisión o la libertad de expresión?

   -La única perjudicada fue la democracia. La libertad de prensa debe ser defendida aunque se cometan excesos. Los periodistas se equivocan porque no son robots. Tienen piel, sangre, células... ¿Cómo no van a equivocarse? Prefiero una prensa equivocada a una prensa amordazada.

   -¿Cree que el Gobierno está llevando adelante una campaña para censurar a los medios?

   -No estoy seguro de que sea así. De lo que sí estoy seguro es que no debemos callarnos. Si dejamos pasar este acto de censura van a llegar a la conclusión de que pueden volver a hacerlo. Y no debemos permitirlo. En esto, estamos comprometidos todos.

   -¿En un gobierno democrático puede haber funcionarios antidemocráticos?

   -Por supuesto que puede haberlos. Sin embargo, no es la actitud de la jueza lo que más me preocupa, sino la rapidez del dictamen de la Sala N° 2 de la Cámara Federal. En este caso no hubo feriado que valga. En esta 'rapidez' reside el verdadero peligro.
   -¿Se va a callar o, por el contrario, va a agudizar sus críticas?

   -Voy a contratar a un constitucionalista de primera línea para que me asesore en cada guión. Todavía no puedo dar el nombre porque no sé si va a aceptar.

   -¿Habló con alguien del Gobierno?

   -Ni hablé ni me hablaron. Los que me llamaron sin parar de las seis de la mañana a la una de la tarde, en que me fui de mi casa, fueron los periodistas y la gente.

   -¿Piensa entrevistarse con el Presidente cuando vuelva de su gira?

   -¿Quién soy yo para entrevistarme con el Presidente?

   -Un argentino llamado Tato Bores

   -Como algo lo conozco, lo único que puedo decir sobre el Presidente es que no le va a hacer ninguna gracia lo que pasó.

   -¿Sabía que antes de usted, el último caso de censura previa ocurrió durante el gobierno del general Bignone, presidente del Proceso?

   -No, no lo sabía.”