viernes, 21 de junio de 2013

LA SOLEDAD DE MACRI

A MAURICIO MACRI LO DEJARON SOLO

¿Y ahora qué hago?

El líder del Pro ensayó eventuales alianzas. Que Roberto Lavagna, que Francisco de Narváez, pero al final no le quedó otra que revalidar su apuesta por los candidatos outsider como Miguel del Sel y Héctor Baldassi.
Ni con De Narváez, ni con Lavagna, ni con De la Sota. Al final, todo parece indicar que Mauricio Macri deberá conformarse con el actor cómico Miguel del Sel, el ex árbitro de fútbol Héctor Baldassi y el ruralista Alfredo De Angeli a la hora de ensanchar las fronteras porteñas de su partido Pro, de cara a las futuras elecciones. Demasiado poco para un dirigente que pretende instalarse como uno de los presidenciables para el 2015. Así como dos años atrás decidió no presentarse a competir contra Cristina Fernández para evitar una derrota anunciada y “guardarse” para la próxima contienda presidencial, la falta de acuerdos con la tan necesitada “pata peronista” lo ubica ante el riesgo de quedar nuevamente fuera de carrera.
El lunes pasado, Macri reunió a su tropa en la sede del gobierno porteño, en un almuerzo organizado por su vice María Eugenia Vidal. Con frases del tipo “estamos creciendo en todos lados” el jefe de gobierno porteño trató de arengar a los suyos para la contienda que se viene. Pero a la hora de enumerar los resultados de las gestiones llevadas adelante por sus laderos, el conteo no salió de las caras conocidas y ya promocionadas.

El fracaso más sonoro se dio en la provincia de Buenos Aires, donde el rencor que dejó la experiencia fallida de hace cuatro años con Francisco de Narváez impidió reeditar aquella alianza. “En 2009 nadie lo conocía”, disparó Macri frente a sus funcionarios y diputados y legisladores, dando a entender que si De Narváez se impuso sobre Néstor Kirchner en aquella elección en gran parte se debió al aporte que hizo el Pro. Los dardos hacia el diputado de Unión Celeste y Blanco partieron también del ministro de Gobierno, Emilio Monzó, quien fue el encargado de llevar adelante las negociaciones. Acusó a De Narváez de “montar la escena” para un posible acuerdo –en alusión a la sorpresiva visita de la semana pasada del diputado a Bolívar 1– pero que en realidad no tiene ninguna intención al respecto, sino mantener una alianza táctica con el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Uno de los indicios que llevó al Pro a llegar a esa conclusión tuvo que ver con el desinterés de De Narváez de definirse a favor de la candidatura presidencial de Macri para 2015.

Desde el denarvaísmo no tardaron en contestar. Fue nada menos que el hermano del mandatario bonaerense, José “Pepe” Scioli., quien salió al cruce de los macristas. “Ellos no pueden pedir por los votos que no tienen en la provincia de Buenos Aires, ni nosotros conceder lugares que les corresponden a otros espacios con los que venimos trabajando”, afirmó. En lo que coincidió con el macrismo fue en recordar lo frustrante que resultó la experiencia de la elección legislativa pasada. “Hemos aprendido de la experiencia de 2009, cuando Unión-Pro se rompió poco después de los comicios”, señaló.

Más allá de las acusaciones públicas, en el Pro reconocen por lo bajo que fue una falencia no haber sellado un acuerdo con De Narváez. “Para volver a ganarle al kirchnerismo era imprescindible armar un frente. Separados, atomizamos el espacio no kirchnerista y les damos la posibilidad de que ellos se queden con la primera minoría, por más que pierdan votos en comparación con la elección anterior”, le confesó a Veintitrés un diputado nacional macrista. El otro temor en el Pro es que finalmente el electorado los termine castigando en las urnas por no haber alcanzado un acuerdo político que se daba por descartado.

La única alternativa que le queda al Pro en la provincia es la candidatura del intendente de San Isidro, Gustavo Posse, secundado por el economista Carlos Melconian. Se trata de dos figuras que pueden cosechar una cantidad considerable de votos en el norte del conurbano pero que difícilmente tallen en el resto del territorio bonaerense. De hecho, los antecedentes de Melconian son poco auspiciosos: cuando se presentó en 2007 como candidato a senador por la ciudad de Buenos Aires quedó relegado al tercer lugar, detrás de la Coalición Cívica y del Frente para la Victoria.

Pero en el almuerzo del lunes, Macri prefirió ver la mitad del vaso lleno. Recordó que en 2007 “fuimos solos y sacamos diez puntos” y pronosticó que “esta vez nos irá mucho mejor porque tenemos intendentes y muchos candidatos para presentar”.

Quedó claro que el diverso espacio del peronismo disidente no confió en el macrismo a la hora de construir una alternativa al kirchnerismo. De Narváez, por ejemplo, logró cerrar acuerdos con sectores que van desde el sciolismo hasta el moyanismo. Si bien hasta el sábado a la noche, cuando haya que presentar las listas, puede haber modificaciones, a De Narváez lo secundarán dirigentes directos de su riñón, como Gustavo Ferrari, Claudia Rucci y Gonzalo Atanasof; el titular de los canillitas Omar Plaini y el dirigente camionero Octavio Argüello, de la CGT disidente, y el senador bonaerense Osvaldo “Vasco” Goicochea, de la agrupación La Juan Domingo.

La posibilidad de sellar una alianza con Sergio Massa también aparece cada vez más lejana. Mientras deshoja la margarita y decide si se presenta o no en la elección de diputados, lo que está claro es que los aliados del intendente de Tigre serán los jefes comunales peronistas como Darío Giustozzi, de Almirante Brown, y Gabriel Katopodis, de San Miguel.

En la Capital también fracasó la aventura macrista de contar con figuras de peso y vinculadas al peronismo. El sueño de tener en una misma lista a Roberto Lavagna y Gabriela Michetti abría la ilusión de quedarse con dos de los tres senadores nacionales porteños que están en juego en esta elección. Paradójicamente, pese a ser la fuerza mayoritaria en el distrito, el Pro no cuenta con ninguna banca en la Cámara alta. Pero en este caso las negociaciones tampoco llegaron a buen puerto. “Nos puso condiciones inaceptables”, aseguró Macri en el almuerzo del lunes pasado. Como sucede tantas veces, las negociaciones naufragaron porque nadie cedió en el interés de encabezar la lista. El macrismo se negó rotundamente a que fuera un extrapartidario el que encabezara la lista del distrito en que el Pro es mayoritario. Pero el escenario que ahora quedó planteado también inquieta a los dirigentes del partido amarillo. Una encuesta elaborada por la consultora Isonomía indica que Gabriela Michetti le saca apenas un punto de ventaja al virtual candidato kirchnerista Daniel Filmus y seis a una posible candidatura de Lavagna. Con lo cual, al macrismo no sólo se le desvanece la posibilidad de conseguir dos senadores sino que también deberá evitar errores durante la campaña para no quedar relegado a la segunda fuerza.

Caída la alternativa de Lavagna, la estrategia es mantener “el cupo peronista” con la candidatura del ministro de Medio Ambiente, Diego Santilli, para que acompañe a Michetti en la lista de senadores. En Diputados, el que tiene más chances de figurar al tope es el rabino Sergio Bergman, secundado por Laura Alonso, quien renovaría su banca. El macrismo pone en juego cinco bancas en esta elección, con lo cual necesitará llegar al 40 por ciento de los votos para al menos mantener la misma cantidad de diputados.

En su estrategia comunicacional de presentarse cerca de la gente, Macri suele apelar a los “vecinos” como sus votantes. La soledad que comienza a rodearlo frente a las próximas elecciones ubica al Pro más cerca de un partido vecinalista que de una verdadera fuerza de alcance nacional. Ya le pasó hace dos años y corre el peligro de que se repita en 2015.