lunes, 10 de junio de 2013

LA ESCASEZ DE RINOCERONTES EN LA OPOSICIÓN ARGENTINA

La pobreza intelectual del mundo antikirchnerista

Hay un mundo que está al revés y es el de la oposición. Todas las semanas toma para sí, se apropia y se transforma en órgano de difusión de lo que emiten los medios de comunicación hegemónicos.

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Por: 
 
Felipe Yapur
Las usinas de ideas ya no están en esos míticos cuartos humeantes de cigarrillos, donde los cráneos inteligentes que deberían tener los partidos políticos que no comulgan con el gobierno elaboran las estrategias de construcción política. Ahora esas usinas funcionan en los despachos de los grandes gerentes mediáticos, desde donde se indica hacia qué rumbo deben correr los "dirigentes" opositores. Si hay pobreza en este mundo antikirchnerista es en lo intelectual.
La cercanía de los plazos que impone la ley que rige las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) apresura los acuerdos entre los dirigentes de la oposición. Así, sancochados y sin vergüenza, se apresuran alianzas con las que se busca captar al elector. Habría, por lo menos, dos razones que llevan a estos referentes grupos partidarios a unirse sin importar las diferencias prexistentes. Por un lado, está el concepto privatizado e individual, estilo pyme, de la carrera política, donde lo que prima es el interés personal de continuar gozando de los privilegios de ser legislador. Aquí es donde las ideas y las ideologías carecen de valor y peso específico y, por ende, la búsqueda de alcanzar el poder para transformar ha dejado de existir.
Esta primera razón está ligada a la segunda. En la supervivencia de estos "dirigentes", al no depender de sus capacidades para construir poder, intelectual y/o territorial, cobra fuerza la dependencia de otros factores de poder real que pululan en la sociedad argentina: las corporaciones.
Una de ellas es la mediática que, ante el abandono de la dirigencia política de la "lucha de las ideas", cobra importancia y subordina a estos partidos de acuerdo con la necesidad que tenga. Así, el mundo de estos sectores políticos se trastoca, gira 180 grados, se deslegitima y carecen de entidad.
De un tiempo a esta parte, los "dirigentes" opositores corren detrás de los temas que imponen esos medios. Hablan de inflación, bóvedas, dólar blue, los aviones de Aerolíneas, el precio del tomate, la embajada paralela, el campo y su perenne crisis, la caída de la construcción, la inseguridad, el fracaso del CEDIN (que todavía no es implementó) y así sin solución de continuidad mientras esos medios hegemónicos, sus jefes, mantengan los temas en las páginas de sus diarios o en sus canales de televisión.
Por caso, durante los debates en la Cámara de Diputados vale oro el hablar en el horario central de los noticieros. Los legisladores de la oposición saben dónde se ubican las cámaras de televisión de sus canales amigos y pispean sin sonrojo para saber si la luz roja está encendida y enfocándolos. Hablan para ellos, según el relato impuesto.
No es que sean incapaces de generar un discurso propio sino más bien que han entregado su vida a una ideología que en estos tiempos se expresa crudamente a través de las necesidades de las corporaciones. Es el neoliberalismo que promueve la generación de emprendedores rapaces y que en la política se traduce en individuos que se hacen llamar dirigentes y que descartan lo colectivo o, en todo caso, sólo lo rescatan para el discurso en las bancas o en esta campaña que se avecina.
Estas corporaciones mediáticas necesitan de los partidos para combatir un proyecto político al que repudian. Y estos acatan y responden corriendo, por caso, detrás de la estrategia urdida por estas usinas que consideran que es preciso dividir el peronismo bonaerense. De repente, se vuelve trascendente que el intendente Sergio Massa participe de los comicios parlamentarios aunque sea de manera testimonial. Un coro de diputados del peronismo de derecha, urgido por renovar sus bancas, presiona al intendente para que se sume a este carro de la unidad. Y Massa se convierte en lo que fue Francisco De Narváez en 2009: un imprescindible para frenar al Frente para la Victoria en el Congreso.
Las "unidades" proliferan. En la provincia de Buenos Aires, restos del FAP se juntan con la UCR porque otorgan más garantía de votos que la Unidad Popular de Claudio Lozano y Víctor De Gennaro. En la Capital argentina el menjunje es mayor. Si no fuera porque el PRO de Mauricio Macri sabe que cuenta con un caudal electoral, ya se habrían sumado a esa mezcla sosa que promueven Libres del Sur, el "ex Lilita" Alfonso Prat-Gay y algunos radicales sin rumbo.
La expresión mayor de una búsqueda desesperada por sobrevivir es la unión de Elisa Carrió y Fernando Solanas. Este último desnudó, días pasados, su incapacidad e impotencia para elaborar una construcción política alternativa al recurrir a un infeliz enunciado: "Si Cristina Kirchner desaparece, el FPV se parte en veinte pedazos", dijo, para regocijo de su preferido medio hegemónico.
Hace pocos días, la presidenta del bloque de diputados del FPV, Juliana Di Tullio, decía en una entrevista concedida a Tiempo Argentino que sería bueno para el país que la oposición pudiese elaborar un proyecto alternativo al kirchnerista; en todo caso, que reconozcan a qué intereses responden. En cuanto a esto último, las acciones y votaciones que el arco opositor tiene en el Congreso demuestran a quiénes responden. No sería malo que alguno se desprenda de la antinomia antikirchnerista y se anime a elaborar un conjunto de ideas para ofrecer a la sociedad.
La "escasez de rinocerontes" era el remate de una metáfora genial sobre la infidelidad que hace muchos años ideó el grupo musical-humorístico Les Luthiers. Por si no se la conoce, la historia dice que un integrante de una tribu de África había tenido que huir presurosamente al ser descubierto, mientras mantenía un encuentro íntimo con la esposa del jefe tribal, quien por la escasez de rinocerontes había regresado antes de su cacería. En la política argentina, y en el mundo de la oposición, las ideas propias y los proyectos alternativos serían algo así como rinocerontes que no abundan.