lunes, 10 de junio de 2013

LOS CHISPAZOS ENTRE LANATA Y FONTEVECCHIA

Lenguaje performativo

Periodismo y crítica: escribe el director de PERFIL. "Me parece que se equivocaron", había criticado Lanata. La respuesta.


  • Por Jorge Fontevecchia | 26/05/2013 | 09:11
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2005. Lanata y Fontevecchia, a poco del lanzamiento de PERFIL.
2005. Lanata y Fontevecchia, a poco del lanzamiento de PERFIL. | Foto: Cedoc
Es difícil ser hoy Lanata. Como es difícil ser Tinelli. No es igual pero, en algún punto, como es difícil ser Cristina Kirchner. Difícil por el precio que todo ser humano debe pagar cuando su decir se convierte en una forma de lenguaje performativo. Un decir que se transforma en obra, que crea lo que dice, un decir que hace que sea lo dicho. Un decir que crea efecto de verdad, como un escribano, como un juez, como Dios. Después no puede aceptar un no como respuesta.
Ir a dar una conferencia y que haya más gente que en un recital de rock. Entrar a un restaurante y que todos se paren para aplaudirlo. Esa es la vida de Lanata hoy. Y también soportar en su cuerpo toda la artillería que el kirchnerismo tira sobre sus principales oponentes, más la tensión de estar siempre en la mira con trampas a cada paso. Y solo. Porque por más infraestructura que Clarín le preste, nunca nadie de los 10 mil empleados de Clarín se animó a poner el cuerpo como él.Por eso él es Lanata. Y por eso entiendo su equivocado enojo con Editorial Perfil, nuestra acalorada conversación telefónica del jueves pasado y su monólogo de siete minutos el viernes en Radio Mitre.
Lo que dijo Lanata está transcripto debajo. Allí también está la respuesta a Lanata de Edi Zunino, jefe de Redacción de Noticias. Al final de su monólogo en Radio Mitre, Lanata se dirige personalmente y me dice: “Quizá Jorge esté escuchando. Te estoy preguntando, Jorge, ¿vale la pena por 10 mil ejemplares más cagar la relación conmigo? ¿Cuánto vas a vender más? ¿Quince mil, 10 mil, 20 mil?”.
Te respondo: la respuesta es no. Ni 10 mil, ni 100 mil, ni muchos más ejemplares vendidos lo justificarían. No es por eso. Por ventajas mucho mayores no dejamos de publicar tapas, y resulta oportuna esta controversia para explicar a los lectores interesados en el periodismo y a los que son nota, cuál es la lógica de nuestro proceso creativo. Porque lo que pasó con Lanata nos pasa todos los días.
Recordaré sólo un ejemplo por década, pero tenemos uno nuevo casi todas las semanas, que incluyen pedidos desatendidos desde Magnetto hasta Verbitsky.
Año 1984, Alfonsín comenzaba su gobierno, yo recién volvía del exilio, la revista La Semana, gracias al prestigio de haber sido la única revista clausurada por la dictadura, tenía por primera vez en su historia una circulación relevante, Alfonsín privatiza sólo un canal de TV –el 9– y el primer día de la televisión privada se muere en cámara un participante del programa de más rating: Feliz domingo. Al día siguiente me llama el dueño del canal, Alejandro Romay, y me dice: “Te ofrezco lo que quieras para que La Semana no dedique la tapa al muerto en cámara”. Respondí que no podía no ir en la tapa el tema del que toda la sociedad hablaba. Romay contraatacó: “Vos no me entendés: pedime lo que quieras del monopolio de la TV privada por los próximos seis años de la Argentina”. Como volví a responder que no podía, Romay se despidió diciéndome: “Vos no sos empresario, sos periodista; el día que te recibas de empresario te vas a dar cuenta de cómo te equivocaste”. A lo largo de los años y hasta su retiro, cada vez que Romay se cruzó en mi vida me preguntaba: “¿Y? ¿Seguís siendo periodista o te recibiste de empresario?”. Yo siempre respondía que no me había graduado.
Año 1990, Menem recién asumía, la revista Noticias (junto con el Página/12 de Lanata) lo criticaba sin descanso mientras todos los diarios y revistas lo elogiaban a cambio de concesiones de radios y televisión. Menem me llama y me dice: “Por qué me criticás tanto si yo te salvé la vida cuando los militares ordenaron tu arresto (yo no conocía a Menem, pero él era amigo del embajador de Venezuela y a través de un amigo en común me consiguió asilo en esa embajada). Yo le respondí: “Presidente, sería una paradoja que usted me hubiera salvado de quienes me perseguían por publicar lo que les molestaba para ahora pedirme lo mismo por lo que, de haberlo hecho, no me hubieran perseguido”. A partir de allí, el Canal 7, primero con Patricio Kelly y después con Sofovich al frente, no paró de difamarme durante esa década.
Año 2003: Kirchner recién asumía, nuevamente todos los medios se volvían oficialistas excepto Noticias, y el Gobierno envía a su emisario para ofrecer publicidad oficial a cambio de alineamiento. La respuesta hizo que fuéramos los únicos discriminados con la publicidad oficial ininterrumpidamente desde 2003. Otros diez años de persecuciones y difamaciones.
No. No son los 10 mil, 15 mil o 20 mil ejemplares más de venta sino algo mucho mayor. Nuestra identidad, el no ser reducibles a una ideología, a un interés y ni siquiera a los afectos. De lo que se trata es que quienes conducen las redacciones de las publicaciones de Editorial Perfil sepan que yo nunca llamé ni llamaré para parar una tapa. Por eso no somos ni Clarín ni La Nación (con lo bueno y lo malo). Por eso Lanata encontró siempre en Editorial Perfil, con cualquier gobierno, el lugar donde publicar lo que quisiese.
Nuestro ser se sintetiza simplemente en empoderar a las redacciones aun al precio de perder amigos (y mucho más).

Una anécdota lo grafica. Cuando la revista Caras, también de Editorial Perfil, se lanzó en Brasil en sociedad con Editorial Abril, que publica la revista Veja –que con más de un millón de ejemplares semanales es hoy el segundo mayor newsmagazine del planeta–, su editor me dijo: “Qué suerte, una revista semanal que no genera conflictos, porque Veja sólo nos trae enemigos”. Veja es, como Noticias, una máquina de hacer enemigos, y el mérito principal de su editor es bancarse los ataques de los gobiernos. Y las broncas de los amigos a los que no se satisfará, lo que es menos peligroso pero no menos doloroso.
Yo dirigí la revista Noticias hasta 1993; desde entonces ya pasaron cinco directores y el espíritu de Noticias sigue siendo el mismo. Todos estos años, mi único mérito fue hacer de pararrayos de los directores de Noticias, soportar que me criticaran a mí por lo que ellos publican. Esa es la tarea de un editor.
Estoy seguro de que Lanata lo comprenderá, en su medida a él le pasa lo mismo. Y le apuesto una comida a que volverá a trabajar en algún medio de Editorial Perfil en el futuro.
Dijo Lanata en Radio Mitre
−Lanata: Léeme ese tuit 
−@KiwitaStewart, dice “ Hagamos todos un minuto de silencio por mi bajo perfil que acaba de morir” con el objeto de una arma disparando (periodista).
−Bueno, voy a contar una historia, ehh... Hace dos o tres meses la gente de Noticias se emperró en hacer una tapa con Sara, con mi mujer. Y Sara no quiso, la llamó todo el mundo hinchándole las bolas, que la haga, que la haga y no quiere. ¿Por qué no quiere? Lo que ella dice tiene razón, ella dice quiero hacer una tapa cuando sea mi mérito hacerla y no hacer de “esposa de”. Y sinceramente tengo que decir que ella jamás se aprovechó de ser esposa mía ni nada. Eh, entonces bueno nada, no quería. Llamó Edi Zunino, la llamó Diego Leuco que en aquella época laburaba en Noticias, la llamó todo el mundo, no la convencieron, dijo que no, me llamaban a mí, yo digo hermano, no yo no tengo nada que ver, arreglá con ella. Eh, bueno al final en efecto nunca hizo esa tapa y en un momento Majul la llamó y le dijo “mirá me vi con Edi Zunino y me dijo que la van a hacer quieras o no”. Y a mí me rompió las pelotas, porque ya que me aprieten no me gusta. Entonces en ese momento lo llamé a Jorge Fontevecchia, le expliqué la situación y la tapa no salió. Yo me siento, o en realidad hasta ayer me sentía (por el jueves) un tipo de PERFIL, más allá de que hoy labure en Clarín, porque laburé mucho en PERFIL y realmente hice de todo para PERFIL, de todo. Todo lo que me pidieron lo hice. Hice tapas acá, en Boston, en Medio Oriente, en todos lados. Escribí notas en aeropuertos contra reloj, laburé cuándo  me pidieron que escribiera, ¿cómo era el diario que dirigía Gallo? (le dicen los periodistas Libre) me pidió que laburara en Libre, escribí en Libre como un boludo, a mí no me servía para nada escribir en Libre, escribía igual, no ganaba bien, lo hacía de todas maneras. Hice toda la letra con PERFIL, porque realmente me caen bien, Fontevecchia me cae bien, es un tipo que yo quiero y respeto, creo que es uno de los cuatro o cinco editores que hay en la Argentina, no hay muchos editores. Editor para mí es un tipo que es capaz de levantar un medio, no uno que lo heredó del papá , un tipo que de la nada hace un medio. Y Jorge es uno de esos tipos, yo soy otro, el Gallego García es otro y alguno más hay, pero no hay muchos más, los demás son tipos que se acomodaron con una estructura que ya estaba. Es muy distinto tener una idea, generarla y lograrla que acomodarte a una estructura que está, es obvio. Bueno, yo a Jorge lo respeto, me parece que es un tipo muy talentoso, que también es desparejo pero que es muy talentoso, todos somos talentosos y desparejos por decirlo, para ser justos con todos, eh, me parece que hizo grandes cosas periodísticamente, creo que Caras es una revista que está muy bien, que pegó muy bien y que pegó en un momento en que la cultura menemista era muy fuerte, creo que Noticias es un newsmagazine muy bueno, a veces poco riguroso en la información pero muy bueno, creo que PERFIL es un muy buen producto, yo escribí ahí, escribí mucho tiempo. Tengo que agradecerle a Fontevecchia un montón de contratapas en las que me ayudó, un montón. Ahora, me parece que ayer se equivocaron. ¿Qué fue lo qué pasó? Sara hizo hace poco una muestra de la cual yo hablé ahí en el lugar este cómo se llama, qué está ahí... en  Central Park, en Barracas. Y entonces aparece ahí Leni González que era una chica que laburaba con nosotros en Crítica, que ahora está en Noticias y le dice “vamos a hacer una nota sobre la muestra”. Ok, Sara hace una nota sobre la muestra, que está bien, porque ella quería hablar de lo que había hecho, le hacen fotos y habla.  A los dos días vuelve a llamar Leni González y dice “mirá, querríamos unas fotos más”.  A mí ya mucho no me gustó pero no dije nada. Sara en ese sentido re ingenua, entró, les sacaron una fotos más. Después la volvieron a llamar y en ese momento le dice “mirá, la nota va a ir a Personajes” que es una sección de Noticias donde hay por lo general tres personajes en la parte de atrás en la revista. 
−Claro, porque ella ya había salido en el diario PERFIL en una nota (periodista de la mesa).
−Ella había salido en el Diario PERFIL por lo de la muestra.
−Claro ¿Es la misma nota? (periodista de 
la mesa).
−No no, no la misma, pero digamos, ella venía hablando de la muestra. Vas a salir en personajes, ok. Mucho no le gustó, pero como ya había hablado dice “ok, hay que hacer unas fotos más, bueno”, hace unas fotos más y ayer le manda un mail diciendo “Sara, tengo una buena noticia, vas a ir a la tapa”. Yo me entero de eso ayer al mediodía y llamo a Fontevecchia, no estaba, después él me llama a mí, bueno, hablamos, le digo Jorge, la engañaron, le hicieron una cama, porque no se hace eso, me dice “vos sabés como periodista que cuando una persona da una nota vos no sabés como editor dónde la vas a poner” Le digo “vos me estás boludeando”. Yo soy periodista igual que vos, que me estás diciendo, eso decíselo a un político si yo mando a hacer una nota sé dónde la voy a poner y vos también. No es que de golpe vos hacés una nota que es un pirulo de 15 líneas y la transformás en tapa de manera imprevista a menos que se muera el protagonista o alguna cosa así, pero no me boludees con lo que me estás diciendo. Yo realmente me enojé, él se enojó también, al final yo en un momento colgué porque no quiero, no quise discutir. Pero realmente me parece una cagada lo que hicieron, me parece que no hay que engañar a la gente, me parece que está mal hacer una cosa así. La nota debe ser a favor y sinceramente no me importa, yo no estoy discutiendo acá si la nota es a favor o en contra, no estoy discutiendo eso, a mí no me importa, lo que yo creo es que está mal que le digan a una persona una cosa y hagan otra  y que se aprovechen de la ingenuidad de una persona que no está acostumbrada a salir en los medios.  A mí nunca me hubiera pasado eso, es obvio, porque yo soy de los hijos de puta que hacen eso, no a los que les pasa, lo que no puede pasar es que otro hijo de puta  como yo que hace eso me quiera engañar, porque ahí me rompe soberanamente las pelotas, entonces lo que yo reflexiono en este momento en voz alta y quizá Jorge esté escuchando, es, te estoy preguntando Jorge, ¿vale la pena por 10 mil ejemplares más cagar la relación conmigo? ¿cuánto vas a vender más? ¿15 mil, 10 mil, 20 mil? Me parece que te equivocaste, esto es todo lo yo quiero decir con respecto al tema de Editorial Perfil, de la cual no voy a volver a hablar nunca más, no sólo de Noticias, ni de Noticias, ni de PERFIL ni de Hombre ni de Weekend ni de ninguna de las revistan que hagan, lo lamento porque este es un momento en que la prensa tendría que estar unida y no desunida, pero cuando hay actitudes así que a mí me parecen que son un poco miserables, no tengo otra que reaccionar frente a esa actitud.

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