domingo, 27 de febrero de 2011

¿QUÉ TE PASA CLARÍN?


La larga guerra que Clarín viene sosteniendo contra el gobierno evidentemente lo está desgastando, tanto que uno llega a preguntarse si en la redacción del diario alguien lo lee, antes de lanzarlo a la calle.

Y no es que nosotros hayamos encontrado errores que se les escaparon a los correctores (que los debe haber a montones) como hace el amigo Geraldinho, ni tampoco títulos engañosos que pueden inducir a cagarse de risa (para lo que incluso el mismo Gerald ha creado otro blog); no señor.

Se trata por ejemplo de que, en la remanida práctica de colocar títulos catástrofe que no tienen nada que ver con el contenido de las notas, están orillando el ridículo; y hasta se le filtran notificas ultra kirchneristas vean.

Y si no nos creen, dos ejemplos del diario de hoy domingo:

Primero éste,  en una nota en la cual hablan del mayor crecimiento de la matrícula de la escuela pública en los últimos años frente a la de la privada, en tono de lamento porque ésta última se vendría cayendo digamos (¿Magnetto habrá puesto una escuela privada?).

Pero si uno entra a la nota, verá que la gran mayoría de los expertos consultados coinciden en señalar lo positivo (el crecimiento de la matrícula de la escuela pública), lo cual es obvio; y en señalar sus causas: la Asignación Universal por Hijo y el programa de entrega de netobooks Conectar Igualdad, es decir dos políticas públicas del gobierno nacional.

¿No debería ésta noticia, correctamente titulada (por ejemplo haciendo simplemente referencia al hecho principal: el crecimiento de la matrícula de las escuelas públicas), ser la tapa principal del diario?

Acá tenemos el segundo ejemplo, en una nota referida al desarrollo de la industria electrónica nacional planteando abiertamente dudas sobre su futuro, lo cual haría presuponer al lector desprevenido que está al borde mismo del colapso. 

El cronista (fantasma, como ya es costumbre cada vez más extendida en el GDA) plantea como una inquietud central el costo fiscal de las políticas de desarrollo de la industria nacional (algo que hubiera movido por ejemplo a don Roberto Noble a despedirlo), sin mencionar que los aranceles de importación del 27 % que la misma nota menciona, aportan ingresos al fiscos que contrapesan los que deja de percibir por las exenciones impositivas.

Al igual que en el caso anterior, en éste la mayoría de los consultados coinciden en dos aspectos: en señalar cuáles son las causas del fenómeno del crecimiento de la producción industrial propia -sustitutiva de importaciones-, la mayor producción y la creación de empleos: políticas públicas del gobierno nacional, a las que juzgan como positivas.

Es decir que Clarín seleccionó material para publicar (algo que cualquier diario hace), indujo al lector al error o la confusión con los títulos y pretendió introducir la línea editorial antigubernamental del diario (en ambos casos, en fórceps con la realidad), pero no pudo evitar incluir en su edición dos notas oficialistas. Tal es el peso de la verdad.

Pero la frutilla del postre está en esta columna de opinión de Julio Blank, en la que por enésima vez se trata de explicar el enigma Reutemann. 

Tras realizar una semblanza del personaje -algo que atrae a muchos, en un esfuerzo desproporcionado para su verdadera estatura política-, llega a la conclusión de que muchos fueron cometiendo respecto del filósofo de Guadalupe un error tras otro, llamándose a engaño sobre sus apitutdes y vocación política, durante muchos años.

Pero lo sorprendente es que se incluye él mismo entre los equivocados -lo que lo inhabilitaría para volver más adelante sobre el tema, y pone en entredicho su ya raleada credibilidad para hablar de cualquier cosa-, inserto dentro de las "cofradías" equivocadas (en este caso la prensa), como él mismo las llama.

Sea que Blank se considere entre  "Los que no lo escucharon fue porque no querían escuchar que el tipo que aparecía más calificado para desafiar el poder de los Kirchner prefería esquivar ese compromiso", o entre los que "escucharon demasiado las explicaciones alambicadas de los que necesitaban mantener viva la llama de Reutemann para sostener su menguado calor político"  (en éste caso entre los que daban "explicaciones alambicadas", el párrafo parece escrito para Van Der Kooy y Morales Solá), la nota es un sinceridio por donde se la mire.

Por momentos parece flotar sobre ella algo así como un pedido de tregua dirigido a Magnetto, algo así como "vea don Héctor, el coso éste es un zapato y siempre lo será, aflojemos con el fantasma del Lole, no me pida más que levante ese muerto".

Señales todas de que finalmente, algo le está pasando a Clarín. 

No hay comentarios: