miércoles, 8 de mayo de 2013

BLANQUEO DE DÓLARES. OBJETIVO DE LAS MEDIDAS


La política, las medidas y los miedos

 Por Raúl Dellatorre
El fuerte discurso de Cristina Fernández de Kirchner contra la devaluación no venía solo. La sólida argumentación que desplegó el lunes en defensa de “un modelo que privilegia la producción y la industrialización, porque genera trabajo”, ayer tuvo correlato en las medidas anunciadas por los miembros de la conducción económica en pleno. No fue esta vez un ataque a quienes pasaron sus activos a dólares sin declararlos, o refugiaron en la misma divisa los ingresos obtenidos en algún circuito ilegal, lejos del lado formal del sistema bancario y del alcance visual de la AFIP. Se trató, en cambio, de una convocatoria a esos mismos capitales para que reingresen al circuito formal, orientados a la inversión inmobiliaria o a la construcción, o bien a través de colocaciones a tres años mediante un bono público en dólares. El Gobierno formuló una apuesta fuerte: rechaza la devaluación, pero al mismo tiempo crea instrumentos buscando evitar el impacto de la disparada del marginal sobre la economía real.
La magnitud del impacto dependerá del dinero que decida blanquearse. Es difícil aventurar cuál puede ser la reacción de quienes fugaron su dinero al exterior, a una cuenta secreta en un paraíso fiscal y descreen tanto de las políticas del Gobierno como de sus intenciones. Aunque por una cuestión de oportunidad –el desarrollo de un negocio alternativo en el país, falta de transacciones atractivas y seguras en el exterior– podrían verse tentados de aprovechar la opción de repatriación sin costo. La oportunidad podría resultar más cercana para quienes tienen sus activos no declarados y en divisas dentro del país. Son tres meses, a partir de la aprobación del proyecto en el Congreso, que habrá que esperar para dimensionar el resultado.
Los fondos que ingresen por esa vía estarán orientados al mercado inmobiliario, al de la construcción y a financiar proyectos energéticos y de infraestructura. Los dos primeros son rubros que el Gobierno busca reactivar tras haber sido muy impactados por la explosión del dólar marginal y su planeada amplificación. Los otros dos son sectores estratégicos para garantizar las condiciones de continuidad del proceso de crecimiento. La propuesta ratifica lo enunciado por Cristina veinticuatro horas antes del anuncio: se cuida el modelo de producción, la generación de empleo y se descarta la alternativa de la devaluación como salida, por sus efectos perniciosos en materia de distribución del ingreso, consumo y poder adquisitivo de la población.
El Gobierno tampoco se desdice en su convicción de que el dólar ilegal o negro no es una variable relevante, sino una construcción de un grupo de presión, en este caso con el objetivo concreto de lograr una devaluación del dólar que se usa para el comercio exterior y las transacciones financieras legales (el dólar oficial). Las medidas propuestas lo confirman: no apuntan a desarmar, combatir o incidir en forma directa sobre el mercado del candorosamente llamado “dólar blue”. Sí tratan de despejar el impacto que su volatilidad provoca sobre la actividad de la construcción y las cotizaciones del mercado inmobiliario.
Si el nuevo certificado de depósitos nominado en dólares, que se pondrá en circulación a partir del blanqueo, logra un nivel de aceptación importante y circula en el mercado inmobiliario en una magnitud significativa, podría reemplazar parte de la demanda de dólares de parte de los vendedores de propiedades. Y aunque no sea un instrumento de uso extendido, su sola presencia podría aportar a descomprimir un mercado que, por una dolarización exacerbada, prácticamente se paralizó en el primer trimestre. La no convalidación de la actualización de las cotizaciones al ritmo del dólar marginal frenó el mercado, tal cual destacó el diputado nacional Carlos Heller al destacar como “hecho positivo” el rechazo a esa práctica, promovida por algunas grandes inmobiliarias.
El bono que se emitirá en dólares, a tres años (Baade), es una opción de atesoramiento para quienes buscan refugiar sus ahorros en divisas. El acceso al mismo es exclusivamente por vía del blanqueo, en una primera instancia, y luego por transferencia en el mercado. Como alternativa a tener los dólares debajo del colchón, puede ser una opción atractiva sobre todo para ahorristas locales, más que para los que fugaron sus activos fuera del país. Otra vez, hay que decir que el resultado en cuanto a su magnitud de captación es incierto, pero en cambio está muy clara la orientación de la medida: esos dólares serán acumulados por el Banco Central para financiar proyectos de desarrollo. Una vez más, la apuesta es al modelo productivo e industrializador. Buscar desdolarizar incorporando al circuito productivo esos ahorros, pero no por vía de una devaluación.
El impacto es incierto, porque en economía no hay medidas que tengan resultados garantizados. Salvo los negativos, como el efecto que tendría una devaluación sobre los asalariados. El Gobierno se hace cargo de que la disparada del dólar negro está contaminando la economía real, por vía de contagio sobre los precios (mercado inmobiliario) o por expectativas desfavorables (construcción). Los dos instrumentos que lanzó buscan contrarrestar ese efecto.
La señal política es más concreta. No sólo porque ratifica el modelo económico en marcha, sino porque, además, el Gobierno retoma la iniciativa en un tema en el que la especulación pro devaluación parecía amenazar con llevarse puesto el modelo. Los datos de la economía real no corroboraban esa impresión, pero la pasividad del Gobierno ante la trepada interminable del dólar ilegal terminaba abonando esa sensación que comentaristas del establishment instalaban.
El regreso del Gobierno a escena se produjo con dos episodios fuertes. El lapidario discurso de Cristina respecto de las expectativas de devaluación y su pormenorizado relato de las consecuencias de devaluaciones pasadas, la remarcación de los responsables detrás de la estampida devaluacionista y la defensa del modelo productivo. El segundo episodio, menos refinado en su elaboración, pero igualmente contundente, fue la presencia del gabinete económico en pleno para el anuncio. Allí estaban los protagonistas de las presunciones más disparatadas y más elucubradas que se lanzaron en los últimos tiempos para mostrar diferencias, rupturas y supuestas confrontaciones dentro de ese quinteto. Todos juntos para presentar y explicar una única propuesta con dos instrumentos.
Los intereses que juegan contra el rumbo económico apuestan a la incertidumbre y el miedo. El Gobierno juega sus cartas para protegerlo. Pequeños, medianos y grandes capitalistas están llamados, desde un lado y del otro, a dar respuesta.

En un lenguaje simple, las medidas para fomentar el blanqueo de dólares

Las claves para entender de qué se tratan y cómo acceder a los proyectos lanzados este martes por el Gobierno nacional: blanqueo de divisas, el bono para el sector energético (BADE) y el certificado destinado al área de la construcción (CEDIN).



Con el claro objetivo de fomentar el desarrollo de inversiones y en una inesperada conferencia de prensa, el Gobierno nacional anunció este martes el lanzamiento de una serie de medidas para atraer los dólares que se encuentran fuera del sistema.
Según explicó el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, “hoy mismo” serán enviados al Congreso dos proyectos de ley que buscan fortalecer el estímulo económico: un bono para el sector energético y un certificado destinado al área de la construcción.
Además, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, anunció el tercer título del proyecto de ley y que consta de una amnistía fiscal masiva para dinero y bienes no declarados, tanto en el país como en el exterior.
Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (BADE)
* Se trata de la creación de un bono nacional destinado para el sector energético.
* Permitirá financiar "inversiones en YPFy otros proyectos de infraestructura”.
* De esta manera, se intenta que se blanqueen los dólares que están fuera del país, que entren en circulación y así financiar el plan quinquenal de YPF.
* “Apuntamos con estas medidas a que quienes tengan ahorros en dólares sin declarar puedan usarlos para invertir en instrumentos transparentes y legales”, afirmó Lorenzino.
* Se podrá adquirir únicamente en dólares, sean declarados o no.
* Lo podrán obtener familias o empresas a través de bancos o sociedades de bolsa.
* El bono podrá ser escritural, a través del Banco Nación; o registral, por medio de la Caja de Valores.
* Se emitirá en láminas de 100, 1000 y 10.000 dólares.
* Se pagará un interés del 4% anual y vencerá en el año 2016. "Los demás países tiene tasas de 1% a 1.25%: como incentivo es muy importante", explicó el economista Arnaldo Bocco, en diálogo con Radio América.
* El pago de los intereses será semestral y en dólares. Se cobrará en la entidad financiera en la que el interesado posea una cuenta.
* Lorenzino explicó que los bonos son "absolutamente transferibles"

Certificados de Depósitos Inmobiliarios (Cedin)
* El Banco Central creará un certificado en dólares, destinado al área de la construcción e inmobiliario, con el objetivo de captar moneda extranjera.
* "La garantía la da el Banco Central y con el bono que se recibe se invierte en el mercado inmobiliario", explicó Bocco.
* El interesado deberá presentarse con el dinero en una entidad financiera, que sólo actuará como intermediaria y recibirá a cambio el Cedin.
* El dinero tendrá un anclaje de 100 por ciento y quedará en un fideicomiso en el Banco Central. Así permite el incremento de las reservas en dólares de la entidad.
* El certificado tendrá poder cancelatorio para operaciones en dólares.
* Será nominativo al portador y podrá ser endosable.
* Se podrán utilizar para comprar unidades usadas, materiales o construir. Es decir, como si fuese un billete.
* Podrá comercializarse en el mercado de capitales.
* Podrán adquirirlo personas físicas y jurídicas.

Blanqueo de divisas
* El trámite consta de depositar el dinero a declarar en un banco local y completar una declaración jurada, que será remitida a la AFIP.
* Los fondos y bienes que se declaren quedarán exentos de todo tipo de impuestos atrasados. Quedan liberados de sanciones administrativas y penales.
* Lo pueden adquirir aquellas personas físicas y jurídicas que hasta el 30 de abril tengan dólares, reales o euros fuera del sistema financiero.
* Se pueden incorporarse a esta medida personas físicas y todas las personas jurídicas, aquellos que estén y aquellos que no estén inscriptos ante la AFIP. Quienes no estén, deberán hacerlo a la hora de entrar en el blanqueo.
* Quedan excluidas aquellas personas que se encuentren en alguna investigación judicial relacionada con lavado de dinero.
* El dinero se puede formalizar hasta “tres meses desde la promulgación de la ley o su publicación en el boletín oficial”.