domingo, 26 de mayo de 2013

BOCA, MACRI, NOSIGLIA Y LA 12


A los dirigentes se les queman los carnets

El juez Manuel De Campos sospecha que a través del Departamento de Socios del club se benefició a hinchas violentos. El responsable de esa área, Carlos Mechetti, sigue detenido, al igual que Gustavo Gómez, un subordinado. Ayer se entregó el tres de La Doce.
 Por Gustavo Veiga
Daniel Angelici y el dirigente detenido Carlos Mechetti, en la presentación del socio 100 mil de Boca.
Algo huele a podrido en La Boca y no es el Riachuelo. El presidente Daniel Angelici se queja de la inseguridad y de la causa que para él la provoca: un partido por TV programado a partir de hoy a las 21.30. Mientras tanto, el club se le incendia por la complicidad entre ciertos dirigentes y la barra brava detenida en masa. Sobre todos pesa la sospecha de un embrión de asociación ilícita que investiga el juez Manuel De Campos. Quedó en evidencia, como nunca antes, la importancia que tiene controlar el Departamento de Socios, desde donde se habrían concretado maniobras dolosas con carnets truchos. Carlos Meche-tti, su responsable y vocal de la comisión directiva, se entregó y está detenido. Gustavo Gómez, un empleado jerárquico del área, se encuentra en la misma condición.
Según fuentes judiciales, sobran las pruebas para inculparlos junto a los 51 integrantes de la Doce encarcelados. A ellos se les sumó Cristian “Fido” Debaux –número tres en la jerarquía de la barra, detrás del detenido Mauro Martín y el prófugo Maximiliano Mazzaro–, que tenía pedido de captura y que ayer se entregó en la División Homicidios de la policía. El vocal, jefe de Seguridad boquense y fiscal federal Carlos Stornelli no se pronunció sobre la situación. Su relación amistosa con el ex capo de la barra Rafael Di Zeo y con algunos líderes actuales es conocida. Estimula las habladurías sobre su responsabilidad en los hechos que se investigan y que ahora lo han colocado en un brete.
Justo en la semana que Boca presentaba el sistema AFA Plus de empadronamiento de socios para ir a la cancha, se desató un vendaval de detenciones. Unos 406 carnets truchos fueron detectados la noche del partido copero con Newell’s. No todos estaban en poder de la barra. Ni todos los que ingresaron así a la Bombonera lo hicieron hacia las tribunas. La cotización para ver al equipo de Carlos Bianchi va desde los 300 pesos a los 1500, depende de si juega por el torneo local o la Copa Libertadores. La operatoria con los carnets la investiga De Campos, pero se siguen sumando denuncias. Una más la presentó la defensora adjunta del Pueblo porteño, Graciela Muñiz, ante la Unidad Fiscal Sur de la ciudad, a cargo de Javier Martín López Zavaleta (ver aparte).
“En la esquina de Aristóbulo del Valle e Irala, los días de partido, hay integrantes de las agrupaciones internas que reparten carnets. Así como los entregan, esperan a la gente para que se los devuelvan una vez que ingresaron a la cancha”, le dijo a Página/12 un socio de Boca damnificado por esta práctica. Los casos de este tipo se multiplican. Hay quien sostiene que el problema comenzó en octubre de 2009, durante la presidencia de Jorge Amor Ameal –cuando Angelici era su tesorero– con la autorización de 16.000 nuevos socios. Se venían las elecciones de 2011 y era necesario para el candidato que se consagraría presidente dos años después tener un piso de votantes mediante el control del padrón.
Resultaba estratégico entonces conducir el Departamento de Socios. Después de votar contra la renovación del contrato de Riquelme en agosto de 2010, Angelici renunció a la tesorería, pero en el reparto de cargos con Ameal colocó a un hombre suyo en aquella dependencia sensible: Carlos Aguas. El Tano, empresario de los juegos de azar y delfín de Mauricio Macri, después de que ganó los comicios lo reemplazó con Mechetti, integrante de la agrupación Por un Boca Mejor, que le responde a Enrique, “Coti”, Nosiglia. Aunque ese sector político interno negó mediante un comunicado que el detenido pertenezca hoy a sus filas –sí afirma que las integró en el pasado–, en los pasillos del club se sostiene lo contrario.
La sola aproximación a Mechetti incomoda. Sobre él todavía pesa una investigación judicial como funcionario de la Aduana de Ezeiza. En su casa de Barracas le descubrieron 800 mil dólares guardados en cajas de zapatos y unos 120 mil pesos. Tras un operativo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), quedó detenido a disposición del juez en lo Penal Económico N° 8 de la Capital Federal, Gustavo Meirovich. A él y otros nueve detenidos se los procesó por “contrabando, cohecho y asociación ilícita”. Tuvo que pagar en marzo de 2010 una fianza de 450 mil pesos para ser excarcelado. ¿Nadie de Boca reparó en esos antecedentes? La respuesta debería darla Angelici.
La relación del presidente del Departamento de Socios con el prófugo Maximiliano Mazzaro está comprobada. Son amigos, se los ve sonrientes en una fotografía publicada por el diario Olé junto al hijo de Mechetti. Ese vínculo con el número dos de la barra brava habría agilizado la operatoria de los carnets cotizantes, por la que volvió a caer detenido tras una pesquisa que incluyó la intervención de teléfonos. También fue suspendido por segunda vez en su larga carrera dentro de la Aduana, a la que ingresó el 14 de mayo de 1975. La AFIP difundió la medida en un comunicado cuando lo buscaba el juez De Campos: “Las autoridades (...) se contactaron con las instancias judiciales correspondientes para colaborar con la localización de dicho funcionario”. Mechetti no se había presentado a trabajar.
Los negocios de las barras con las entradas viejas o falsas y los carnets de dudosa procedencia siempre fueron rentables. En un club como Boca, las expectativas de manejos turbios se amplifican. Después del empate con Belgrano en la Bombonera por el Torneo Final, la Justicia comprobó que tres de los integrantes de La Doce, Luis Arrieta, Oscar Otazú y Cristian Garro, se habían presentado en el Departamento de Socios y lograron que su jefe, el ahora detenido Gómez, con el aval de Mechetti, les entregara doscientos carnets.
Los barrabravas se cebaron. Estaban próximos el superclásico contra River y los partidos decisivos de la Copa Libertadores. Los turistas extranjeros son sus clientes más vulnerables. Pagan en divisas por un Adrenalina Tour en pleno corazón de la tribuna. Una forma muy particular y llamativa para cualquier forastero de vivir un partido junto a la Doce.
Fuentes judiciales consultadas por Página/12 también establecieron que Mauro Martín, el líder de la barra detenido por el crimen de un vecino del barrio de Liniers, Ernesto Cirini, se comunicó con un dirigente de Boca desde la cárcel. El motivo habría sido pasarle una lista con nombres de barrabravas sobre los que pesaba el derecho de admisión para que el club se los levantara. Al momento de las 51 detenciones realizadas por De Campos la noche del jueves, la cobertura de la dirigencia les sirvió de poco. Integrantes de la comisión que preside Angelici comparten sus mismas tribulaciones.
Uno de los barras que cayeron, Santiago Lancry, es un histórico que mantiene su predicamento en la patota desde la época en que dominaba la popular local el fallecido José Barrita, alias el Abuelo. Trabaja en la Legislatura porteña como personal de seguridad. El mismo lugar donde en diciembre de 2011, barrabravas de diferentes equipos –y de Boca entre ellos– atacaron a docentes que protestaban contra el gobierno porteño. La fuerza propia que sirve para el fútbol también sirve como grupo de choque en la política. En los principales partidos se sabe de sobra.
gveiga12@gmail.com